Una asamblea y dos presidentes “legítimos” en Venezuela

Oficialismo y oposición pelean por el control del poder legislativo

Archivo:Asamblea Nacional de la República Bolivariana de Venezuela.JPG
Palacio Federal de la Asamblea Nacional de Venezuela

El pasado 5 de enero la Asamblea Nacional (AN) de Venezuela ha elegido su nuevo presidente de la Cámara. O al menos esa era la intención. La Guardia Nacional ha impedido el paso al dirigente opositor Juan Guaidó, que buscaba ser reelecto, y a gran parte de los diputados contrarios al chavismo. Las votaciones se han llevado a cabo igualmente, aunque la oposición ha denunciado quórum insuficiente. Ese mismo día, en dos sesiones paralelas y en medio de disputas, han sido electos dos presidentes, ambos “legítimos”. 

Guaidó, dirigente de Voluntad Popular y reconocido como “Presidente Interino” por parte de la comunidad internacional, ha denunciado lo sucedido como “un golpe parlamentario”. El líder opositor ha convocado a una sesión paralela en la sede del periódico ‘El Nacional’, en donde ha sido reelecto frente a testigos de la prensa internacional con la “mayoría de 100 votos”. Rigiéndose bajo las leyes de la Constitución, que permite el cambio de locación de las sesiones parlamentarias, siempre y cuando, haya una mayoría de los diputados, Guaidó ha asegurado la validez de su reelección. 

Mientras tanto, dentro del recinto legislativo, el chavismo también nombraba a Luis Parra, ex militante del partido Primero Justicia (también opositor), como nuevo Jefe Parlamentario pese a las protestas en la sala. El apoyo oficialista pone en duda las intenciones de Parra en el poder y su verdadera tendencia política. Su postulación ha sido una sorpresa para la oposición, tomando en cuenta que hasta diciembre del 2019 formó parte de la Mesa de Unidad Democrática, hasta que fue expulsado del partido por supuestos actos de corrupción con la cúpula roja. 

Un parlamento con decisiones nulas 

Nicolás Maduro ha reconocido a Parra como nuevo presidente de la Asamblea a pesar de que no existe ningún acta que compruebe la legalidad del evento parlamentario. Aun así, ha recalcado que las decisiones de la Asamblea Nacional siguen siendo nulas. Y es que el Parlamento venezolano es un órgano que, actualmente, no tiene ni voz ni voto en las decisiones legislativas del país. Puesto que en 2017 fue declarado en “desacato” y neutralizado en sus funciones. 

Esto sucedió a raíz de las elecciones parlamentarias del 2015, en donde la Mesa de Unidad Democrática (oposición) se hizo con el 67% de los escaños, y el gobierno denunció un supuesto fraude electoral para inhibir la derrota. El Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) anuló la validez del órgano legislativo y, en su lugar, conformó la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) para suplir las funciones parlamentarias. La ANC está liderada por el número dos del chavismo, Diosdado Cabello, y diputados afines al gobierno.


Futuro incierto para la Asamblea 

La tensión se ha agudizado con dos presidentes que aseguran una mayoría de votos y que han sido elegidos de forma “legítima”. Y se intensifica aún más con la declaración de que asumirán el cargo a toda costa. La incerteza ha desdibujado el futuro político y ha traído como consecuencia la imposibilidad de llevar a cabo las sesiones de este 2020 con normalidad. 

El 15 de enero, la Fuerza Armada Bolivariana ha vuelto a bloquear la entrada a la siguiente sesión. Donde se tenía que discutir sobre la crisis educativa y abrirse un debate respecto a la crisis salarial. Pero Guaidó y los diputados opositores han quedado otra vez fuera del recinto imposibilitados de cumplir con sus funciones.

Comments are closed.