Un mes de revolta xilena

Fa exactament 31 dies, el govern xilè liderat per Sebastián Piñera decidia apujar el preu del bitllet de metro. De 800 a 830 pesos, que en l’economia de la gent treballadora xilena és un augment molt gran. Tant, que suposava que gastessin el 20% del seu sou en transport. Això, sumat en la profunda desigualtat present a l’estat llatinoamericà, va desencadenar un clima de protesta, un clima de revolta, de voluntat de canvi per part de les classes populars. Un clima que, un mes més tard, encara sembla lluny de refredar-se.

La pujada del bitllet de metro va ser l’espurna que va encendre el foc. Un foc que s’havia anat preparant després de molts anys amb profunda desigualtat. Ràpidament, les reivindicacions dels manifestants van deixar de ser només el bitllet de metro, per exigir una nova Constitució, un millor sistema de pensions, i millor salut, entre d’altres.

Sembla que la primera demanda pot arribar a bon port, ja que el passat dijous alguns partits van arribar a l’acord de convocar un plebiscit el mes d’abril per veure si la població vol canviar una Constitució aprovada durant la dictadura xilena. Tot i aquest assoliment, res indica que els manifestants es donin per satisfets, ja que moltes de les seves demandes no han estat ateses. Emiliana Chateau, estudiant de sociologia a la Universitat Catòlica de Xile i manifestant activa en les protestes, explica com s’ha desenvolupat aquest mes en una interessant entrevista.

Para situarnos, ¿Cómo empezó el movimiento? ¿Cuáles son sus principales demandas?

El movimiento partió hace un mes porqué se subió el pasaje de metro. Entonces la gente empezó a evadir el metro y a saltarse los torniquetes para no pagar. Porque lo subieron de 30 pesos que es un montón de plata, o sea, con la subida del precio del metro el gasto que tenía que hacer una persona trabajadora que tenía el precio mínimo en transporte era como del 20% de su sueldo.

Como el gobierno respondió muy violentamente, con la policía en el metro reprimiendo muy violentamente, el resto de la población se enfureció. Ha ido después escalando mucho la violencia, sobre todo los primeros días. Terminaron los militares a la calle. Entonces se comenzaron a reivindicar muchas más demandas que solo el pasaje.

Las principales demandas son una nueva Constitución, porque la que tenemos fue creada en dictadura y genera un país muy desigual, muy neoliberal, un estado subsidiario. Una de las reivindicaciones era que saliera el ministro de Hacienda y que devolvieran los militares a los cuarteles, que dejara de haber estado de emergencia.

Eso ocurrió al final de la primera semana de movilizaciones, se cambió el gabinete, en parte, de ministros. Se acabó el estado de emergencia y el toque de queda. Se ha pedido alza en el salario mínimo, baja en el precio de los medicamentos, mejor salud, mejores pensiones, porque el sistema de pensiones de capitalización privada en Chile hace que haya personas que tengan pensiones de hasta 25000 pesos que no es nada.

¿Cuáles son los principales actores implicados?

¿Después de un mes con tanta movilización, la gente sigue igual de motivada que el primer día?

¿Qué medidas ha tomado el gobierno?

El gobierno, después de como dos, tres días de movilizaciones, los días más intensos en que se quemaron muchísimas estaciones de metro, se saquearon un montón de supermercados y salió la gente a la calle, anunció que eliminarían el aumento del pasaje. No se dieron cuenta que hacía rato que la demanda había dejado de ser sólo el precio del pasaje.

Un par de días después se anunció una agenda social, que significa un par de medidas parche, bastante insuficientes en general, en que el estado va a aumentar los sueldos mínimos, en disminuir los precios de los medicamentos.

Se pasó un proyecto de ley de disminución de la dieta parlamentaria porque ganan sueldos bastante grandes. Pero todas las medidas que se han hecho la gente se ha dado cuenta muy rápido de que eran insuficientes, que eran muy temporales como solución y que en general servían para que el estado iba a gastar dinero en subsidiar a las empresas privadas, entonces sigue habiendo muchísima molestia. Entonces ahora el presidente ha dicho que estaría dispuesto, una vez que haya paz y capacidad de diálogo a discutir todas las propuestas que se están hablando. Ahora, que esté dispuesto a discutir no significa mucho nada.

Se planteó incluso cambiar la constitución, o sea tener esa conversación. Y se ha llamado a una cosa que se llaman diálogos ciudadanos, que es como que el gobierno entre en contacto con los diversos sectores movilizados, pero hay mucho escepticismo con las medidas de este gobierno.

Els manifestants no es conformen amb les mesures de Piñera / Foto: @frentefotografico

Por tanto, la confianza con este gobierno, de derechas, es escasa. Pero, ¿Pasa lo mismo con los partidos de izquierdas de la oposición? ¿Están a favor de las marchas? ¿Con ellos en el gobierno hubiera ido mejor?

La izquierda apoyaba las marchas. Hay como tres bloques en la izquierda, uno son los partidos de centro-izquierda tradicionales, luego están partidos como el Partido Comunista que son de izquierda tradicional. Luego hay un bloque nuevo que es el frente amplio, de izquierda más joven, entre los cuales muchos de los políticos vienen de unas movilizaciones que hubo en 2011 en Chile, que eran de estudiantes universitarios. Entonces en general han apoyado las manifestaciones, apoyan las demandas de la gente que está en la calle.

A los diferentes sectores se le pueden criticar diferentes cosas, pero en general me da la impresión de que son los que han sabido escuchar las demandas de la gente en la calle. No como la derecha que no está siendo capaz de escuchar lo que dice la gente.

¿Cuáles han sido los días clave en este mes?

Los primeros dos días, en el primero se quemaron las estaciones de metro y el segundo fue todavía a más el desastre. Saquearon un montón de supermercados de grandes cadenas, más estaciones de metro, etc. Fue cuando se disparó el movimiento. El presidente sacó los militares a la calle y decretó estado de emergencia, esto hizo que todos aquellos que podían no estar de acuerdo con la quema de los metros se sumaran a la movilización. Es muy fuerte tener a los militares en la calle en un país que hace 40 años estaba en dictadura militar.

Entonces el viernes 25 se convocó una marcha en Santiago que terminó con más de un millón de personas. Llegaron al centro de la ciudad, a Plaza Italia, y eso también fue un hito grande. Y luego las mesuras del gobierno, cuando anunciaron su agenda social.

Lo he contado un poco en desorden, primero se quemaron los metros y las estaciones, se sumó todo el resto de la gente a la movilización. Después de una semana dejaron de haber militares en la calle. El viernes siguiente hubo la marcha del millón de personas.

¿Hay alguna organización que coordine las diversas acciones y movilizaciones?

A mí me da la impresión que no demasiado. Llegan como convocatorias, algunos grupos de estudiantes organizan alguna. Pero no es demasiado dirigido des de nadie. Por eso hay varias convocatorias un mismo día, varias convocatorias un mismo día. De vez en cuando ocurre que se organiza algo más de todos al mismo lugar.

¿Cómo han sido las actuaciones de los militares y de la policía?

La policia ha reprimit durament als manifestants / Foto: @frentefotografico

¿Cómo intenta justificar el Gobierno esta violencia policial?

La violencia policial la justifican porque las movilizaciones comenzaron saltándose los metros, quemando las estaciones, saqueando supermercados… Se justifican diciendo que hay como vándalos, vandalismo y crimen organizado. Incluso el presidente llegó a decir, y tuvo que retractarse, que estábamos en guerra como país contra un enemigo fuerte y organizado. Que en verdad es la gente descontenta que ha salido a las calles.

¿Qué se ha conseguido con estas marchas?

Més d’un milió de persones es van manifestar a Santiago / Foto: @frentefotografico

Ya a nivel personal, ¿Cómo has vivido este mes de movilización constante?

La primera semana estuve saliendo todos los días, la segunda no salí casi nada, salí un par de veces, pero estaba agotada. Ahora ya de nuevo estamos saliendo. Esto y con atención a lo que dicen los diferentes sectores políticos, todo el tiempo atentos a las declaraciones del presidente, a ver lo que va a decir, si algo interesante o si alguna barbaridad.

Atentos a los distintos proyectos que se están llevando a cabo. Se está proponiendo des del partido comunista y des de sectores del Frente Amplio, un plebiscito constitucional, para ver si la gente quiere o no una nueva constitución, y luego qué modo habría que hacer para llevarla a cabo. Se están organizando cabildos, que no son vinculantes pero en que la gente discute los cambios que le gustaría ver en la nueva constitución. He estado participando de esto.

¿Cómo has vivido los días al lado del fuego y la policía disparando?

Algunos días en las manifestaciones da miedo, cuando la policía está disparando. La otra noche estábamos bastante cerca de unos carros de esos que lanzan agua, de la policía. Más adelante había una gente tirándoles piedras y se pusieron a disparar, no supimos si eran balines, creo que eran balines de goma. Andábamos con unos amigos y nos dio mucho susto, cuando se ponen a disparar da mucho susto, cuando se ponen a disparar las bombas lacrimógenas cerca de la gente da mucho miedo.

Pero también es sorprendente, y un poco terrible, como hemos normalizado la violencia. Hoy día vemos barricadas con fuego, escuchamos a veinte metros disparos, y nos hemos acostumbrado. Esto también es fuerte, y es bastante terrible creo.

Nits de foc i barricades a Xile / Foto: @frentefotografico

¿Cómo se aguanta tanto tiempo luchando con este nivel de tensión tan alto?

Creo que se aguanta tomando días de descanso, teniendo gente que te acompañe a salir… Viendo las noticias y viendo las redes sociales, viendo cómo se siguen destapando casos de violaciones a los derechos humanos, gente herida… Y ver como el gobierno no está respondiendo satisfactoriamente hace que uno quiera seguir saliendo.

¿Es suficiente el anuncio de un plebiscito para cambiar la Constitución para satisfacer a la gente mobilizada?

Pues es difícil saber, pero la forma en que se llegó a este acuerdo no fue muy transparente. Además, todas las demandas que existen, a parte de la nueva constitución, seguirán pedidas en la calle yo creo. Ahora hay mucha gente enfurecida por el actuar de la policia y por el hecho de que el gobierno no ha denunciado la violencia.

Hay alrededor de 200 heridas oculares, gente violada, torturada, desaparecida, muerta. Mientras no haya acción respecto a eso la gente seguirá en las calles.

¿Cómo crees que puede acabar esta situación?

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