Mujer y lucha libre: ¿marginación o impulso?

A pesar de un reciente interés por la figura femenina en la lucha libre, esta sigue siendo una minoría

YOHANA GONÇALVES – ARIANA RUIZ – SERGI PERALTA

La lucha libre es un deporte espectáculo que muchos catalogan como un deporte de ‘hombres’ porque es considerado «violento y agresivo»; al igual que las demás actividades que conllevan fuerza como el boxeo o el karate. En el caso de las artes marciales, la mujer siempre se había visto como ‘la que llevaba los números’. En todos los combates se veía a una figura femenina con un físico atractivo llevando un cartel que decía ‘round 1’. En pocas palabras, se le otorgaban unos minutos de fama solo por ser un objeto que generaba belleza. Sin embargo, en los últimos años las mujeres han comenzado a callar el machismo y a reclamar las oportunidades que merecían.

A fin de cuentas, este deporte de lucha es digerido de distintas formas alrededor del mundo. Internacionalmente, a este ámbito femenino se le otorga más reconocimiento, porque se ha generado una mayor constancia y se han abierto más caminos. Específicamente en los Estados Unidos, Japón y Reino Unido, la lucha libre femenina se ha expandido más que en España. En estos tres territorios, se pueden encontrar empresas que se dedican únicamente a la mujer -aspecto impensable en el ámbito español, ya que a lo máximo que se puede luchar es en un combate intergénero.

Algunas referencias de la lucha libre en el ámbito femenino a nivel mundial son personajes muy conocidos en este deporte: Becky Lynch y Ronda Rousey definen y realzan la lucha libre femenina en Europa y América

La mujer ha ganado más peso al subirse al ring en los combates. La comparación de lo actual con lo antiguo es fascinante. El machismo se disminuye cada vez más en, como algunos dirían, un deporte de ‘golpes’. Tanto es así que WWE realizó un evento exclusivo para resaltar el género femenino en la lucha libre: Evolution WWE. Celebrado en Nueva York en 2018, logró que las mujeres hicieran levantar al público de sus asientos, llegando algunos aficionados a calificar el evento del «mejor del año».

Por otro lado, al contrario de América, en España, afirma A-Kid, “las mujeres wrestlers son aproximadamente un 5%”. Esto genera una dificultad adicional para alcanzar la paridad. Específicamente, en Barcelona, la Academia RIOT cuenta con tres principales: Dafne Cepeda, Hanah y Eddie Punk. La poca difusión y asistencia de mujeres ha provocado que no se llegue al mismo nivel que en los demás continentes.

Sin embargo, existen mujeres como Yawara —nombre de guerra de la criminológa Dafne Cepeda— que siguen este camino para romper con los estereotipos. Karateka en ejercicio —su otra pasión—, cuenta con alegría y optimismo sus periplos por este ámbito, aún eminentemente masculino.

El relato de Cepeda es vivo y esperanzador en lo tocante a la incursión femenina en este área. En su recuerdo no hay episodios de discriminación por su condición de fémina ni, por suerte, nada que se le parezca. Su historial vuelve a evocar a esa cofradía de luchadores que no sólo se tratan con suma cordialidad, sino que trascienden a las atribuciones meramente ritualistas del combate. Una relación de afecto que va más allá. Sus inicios, en consonancia con los de sus colegas, parten de un primer contacto televisivo, junto a su padre, en el que, como espectadora, queda fascinada por el desarrollo del show. Como su compañero —y adversario en el ring—Morillas, a partir de ese momento, emprenderá un camino que la atrapará en cuerpo y alma.

Las mujeres pueden llegar a sentir miedo por unirse a este deporte, ya sea por los ejercicios o por el posible encuentro con el machismo. Sin embargo, según Yawara, el problema del poco porcentaje de mujeres en la lucha libre en España es porque «tienen miedo de practicar los ejercicios y realizar las volteretas».

«Las mujeres van con una idea errónea sobre la lucha libre. Yo estuve en el mundo de la lucha. A veces las chicas me dicen: ‘¿cómo es que tu chico ha hecho eso?’. Pero lo que no saben es que yo también lo puedo hacer y, por lo tanto, tú o cualquiera puede. Solo se necesita practicar».

https://youtu.be/spRqWWxohik

La realidad es que en este deporte la figura femenina ha tenido que esforzarse el doble que los hombres para lograr un espacio en el ring. En muchas ocasiones, la mujer en un combate de intergénero puede ser vista como un símbolo de debilidad y, más aún, en ejercicios que puedes recibir un golpe de un adversario masculino. Esta es una de las razones por las que las mujeres niegan el practicar este deporte. El sentir ese miedo de ‘poder morir’ hace que se apunten menos y, a su vez, haya menos oportunidades para las que ya están en este mundo. “Las mujeres vendrían, al menos una vez, a las prácticas si la clase la diera una mujer”, afirma Yawara.

La figura de una mujer frente a otra mujer puede causar más confianza, pero en este mundo donde casi el 90% son hombres, se tendrá que luchar con ellos hasta alcanzar un número igualitario: “quizás sea difícil”, asegura A-Kid. 

Algunos culpan la minoría femenina por la poca difusión. ¿Pero tendrá que ver? Muchas mujeres que están en este ámbito afirman que quieren luchar con otras mujeres porque es más igualitario, así como Dafne.

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Lucha libre: el arte del engaño

Desde 2017 la lucha libre vive un auge sin precedentes en España llegando hasta cotas inimaginables como la contratación por parte de WWE, la empresa líder del sector, de un luchador nacional: A-Kid

ARIANA RUIZ, SERGI PERALTA Y LENNY YOHANA GONÇALVES

Cuando se piensa en lucha libre, a menudo aparecen imágenes relacionadas con sangre, sudor y lágrimas. El luchador, un rudo bigardo con unos bíceps de tamaño descomunal y rebosante de testosterona, amante de la violencia, la cerveza y el rock & roll

El mundo de la lucha libre es complejo y requiere atención. Es un mundo complicado de entender si no se ha vivido nunca. Es la simulación de un combate. ¿El gran prejuicio? Es falso. Es un deporte violento, solo apto para bárbaros, que consiste en darte golpes. Y falsos, para empeorar las cosas. En definitiva, un deporte que no es deporte. Una pérdida de tiempo, vamos.

La realidad, sin embargo, es muy distinta. ¿QUÉ ES REALMENTE LA LUCHA LIBRE? Dejemos que ellos mismos nos lo expliquen. 

WWE abajo y… ¡Arriba España!

Antes que nada, es necesario poner un poco de contexto. El wrestling español está viviendo un período de auge. Esta etapa, sin embargo, coincide con un declive generalizado del interés del público por WWE, la empresa líder del sector. Desde 2017, la audiencia de sus dos programas principales, Monday Night RAW y SmackDown Live, ha descendido vertiginosamente a nivel mundial y, en ambos casos, se ha superado en múltiples ocasiones el mínimo histórico (la marca roja registró su peor dato de audiencia en día no festivo el pasado 11 de noviembre). El único repunte significante de este período pertenece a la marca azul y fue consecuencia directa del cambio de cadena de emisión, empezando a ser retransmitido a través de FOX.

El caso de España es aún más notable. En marzo de 2017, los dos shows principales de WWE se retransmitían a través de NEOX y, de media, superaban los 200.000 espectadores. Con el paso del tiempo, el interés fue decayendo, los programas pasaron a emitirse en MEGA (su tercer canal temático por importancia según los datos de audiencia del Marco General de Medios y el quinto a nivel español) y, finalmente, se llegó al punto de no emitirse cada semana como estaba previsto.

El once titular

En España, el comúnmente denominado, de forma incorrecta, como Pressing Catch -mezclando la popularidad del término «Pressing» en la década de los 90 y el catch, el estilo a ras de lona predominante en Europa- es un fenómeno minoritario, a pesar de que sus precedentes de remonten a mediados del siglo XX.

Un total de 11 empresas se reparten por el territorio nacional, en cinco comunidades autónomas distintas. Su grado de profesionalidad, en la mayoría de casos, es amateur, pues en muchos casos son promociones de reciente creación fruto de este «auge» que está viviendo la lucha desde 2017. Entre ellas, sin embargo, destacan tres casos por su nivel de profesionalidad: White Wolf Wrestling (Madrid), RIOT Wrestling (Barcelona) y RCW (Barcelona, Madrid y Málaga).

Madrid: cuna de estrellas

No podemos hablar del auge de la lucha libre en España sin mencionar el caso de White Wolf Wrestling. Creada en el año 2009 —la empresa en activo más longeva—, la promotora con sede en Madrid se ha convertido en el principal estandarte del wrestling español. Tras un par de años complicados, el fenómeno del lobo blanco empezaría a crecer a partir de 2011 con la celebración de su primer evento insignia, Total Rumble.

Sin embargo, no sería hasta enero de 2017 que la burbuja estallaría y el mundo empezaría a poner sus ojos en España. En un episodio considerado por múltiples luchadores, entre ellos, Carlos Romo, excampeón absoluto de La Triple W, como el punto de inflexión en el wrestling español, la estrella estadounidense Ricochet se subió a un cuadrilátero de WhiteWolf Wrestling.

Carlos Romo: «Ricochet puso muchos ojos del mundo sobre nosotros»

Por ese entonces, Ricochet era uno de los luchadores más aclamados del mundo, conocido por sus técnicas de altos vuelos y sus desempeños en Japón y América. Delante suyo tenía a un joven imberbe de apenas 20 años, A-Kid. Ese combate marcaría para siempre el futuro de la lucha en España y la carrera profesional de un, por ese entonces, desmotivado «El Niño Anónimo», quien estaba planteándose dejar la lucha libre y seguir con la carrera de matemáticas. Ya no había marcha atrás.

A-Kid: «Hace tres años me planteé dejar la lucha libre. […] Luchar contra Ricochet fue el punto de no retorno»

Desde entonces, el ascenso de A-Kid al estrellato ha sido meteórico y su nombre ha ido vinculado a la mayoría de fitas que se han ido consiguiendo. Junto a su compañero de equipo Carlos Romo empezó a luchar de forma regular en el Reino Unido. Entre ellas, destacan, sobre todo, tres hechos históricos.

En el evento Total Rumble 8 (abril de 2018), «El Niño Anónimo» se vio las caras contra el inglés Zack Sabre Jr., reconocido como uno de los mejores luchadores técnicos del mundo. El madrileño consiguió una sufrida victoria, pero lo destacado fue que el periodista y crítico de lucha libre Dave Meltzer, la voz predominante del sector, valoró la pelea con cinco estrellas, la puntuación más alta posible. Fue el primer combate en territorio español que recibió esta calificación.

A finales de ese mismo año, La Triple W, en pleno apogeo mediático, decidió dar un salto de fe y celebrar su primer show de pago: La Hora de la Verdad. A pesar de los temores iniciales, el resultado fue inmejorable: se colgó el cartel de «no hay entradas». En el combate estelar de la velada, Kid unió fuerzas con Carlos Romo para retar, sin éxito, a la dupla australiana Aussie Open.

La cereza del pastel llegó en octubre de 2019. WWE, la empresa líder de entretenimiento deportivo a nivel mundial, anunció que A-Kid había firmado un contrato con la empresa y que se uniría a NXT UK, la marca de desarrollo establecida en el Reino Unido. De esta manera, el madrileño volvió a hacer historia y se convirtió en el primer luchador español en firmar un contrato con WWE (aunque no fue el primero en competir en la empresa, pues Hércules Cortés y Crusher Verdú lo hicieron en la década de los 50 y de los 70, respectivamente).

Barcelona: un nuevo inicio

En lo tocante a este ámbito, circunscribiéndonos a Barcelona, podría decirse que existen tres empresas dominantes en el sector.

Creada en 2011 y situada en Barcelona, la firma Revolution Championship Wrestling (RCW), capitaneada por Carlos Gascó, destaca por su alcance internacional. RCW puede permitirse la licencia de importar luchadores, algunos de ellos de notable renombre, para combatir en la ciudad condal. Además, fue la primera empresa española en hacer una apuesta decidida por el cobro de entrada. Traer estrellas de calidad es sinónimo de dinero.

«Lo que cuesta es que la gente crea en esto, que venga a verlo y piense que esto es una opción de ocio, que se van a gastar 15 euros para ver una película de acción en vivo, en directo y disfrutando», comenta Gascó. «El wrestling español está viviendo un momento álgido. Estamos con escuelas como RIOT o Triple W en Madrid y con lucha profesional […] que ya atrae a estrellas mundiales en RCW».

Lucha Libre Barcelona es otro de los clubs de renombre. Esta escuela, relativamente reciente —data de enero de 2019—, conducida por el luchador Jeffrey Pac imparte clases para quien quiera acercarse a este universo. En la línea de sus competidoras, organizó su primer show el pasado mes de septiembre, que contó con la presencia de superestrellas internacionales como Laura Di Matteo (Italia), Talia Martins (Portugal), Billy Haze (Reino Unido) o Mr. Gilberto (Bolivia). Además, coronó a su primer campeón: Ricky Barceló.

RIOT Wrestling es otra de las compañías que avanza imparable en este podio de los círculos más reputados de la lucha libre barcelonesa y, quizás, podría considerarse la asociación de lucha más popular de la ciudad. Creada el año 2015, reúne actualmente alrededor de 300 personas cada mes en la Sala Ball Centre del distrito de Sants. En la presente temporada, tiene previsto celebrar un total de 10 eventos de su marca principal —también disponen de RAGE Wrestling, un tipo de filial que elabora shows de producción propia para aquellos luchadores menos experimentados—.

Situada en uno de los barrios de mayor solera —El Clot—, RIOT es un claro ejemplo de hermandad y esta se hace extensiva a todos los planos: desde el entrañable colegueo que se da entre los luchadores hasta cómo todos colaboran para dar entidad al proyecto, al punto en que, al acceder a la academia dispuesta al efecto —donde se reúnen, entrenan, imparten seminarios e incluso se celebra algún espectáculo—, no sorprende únicamente la entrada en la que, ocasionalmente, sitúan estratégicamente un cono para que permanezca abierta —aspecto que va en consonancia con el aperturismo que muestran al incluir a un nuevo luchador entre sus filas o a cualquier interesado en ese ámbito que quiera participar—, sino que también asombra encontrar  a uno de esos luchadores notorios adecentando el espacio, cubo y fregona en mano, en una conspicua muestra de esa comunidad que han creado y a la que, de forma directa o indirecta, suelen hacer referencia.

Además de esa entrada presidida por el cono naranja —tonalidad corporativa, junto al negro, que estará muy presente en el recorrido por las instalaciones—, sorprende otra cuestión de orden estético además del aspecto cromático: la estancia en la que los luchadores de RIOT se reúnen y realizan otras actividades, mucho más terrenales, como recibir a alguien o gestionar el papeleo correspondiente. Este despacho, invadido por ese tono calabaza —casi flúor— antes referenciado, está trufado de trofeos rodeados por una interminable colección de carteles de shows ya realizados que visten las paredes del lugar que da cobijo a ese club de amantes de un ámbito que en España se conoce, según parece y a juicio de los entrevistados, menos de lo que debiera. Eso sí, destacan un repunte que todos coinciden en situar en un período aproximado de un par de años atrás.

Nuestra primera entrevista es con Jorge Morillas. El canadiense afirma, entre la timidez y la risa, que “no sirve para hablar”. Sin embargo, relata un sinfín de anécdotas que van desde cuestiones de calado como los espectáculos que organiza en favor del cáncer hasta alguna frivolidad hilarante como el día en que una gastroenteritis casi malogra su intervención en un combate.

Morillas aúna diversos estilos —resultantes de su propia biografía—: de la tradición de la lucha libre canadiense al estilo de lucha autóctono, fruto de la confluencia de corrientes de todo el mundo. «Hice ballet clásico y me gusta introducir pasos», confiesa.

Sorprende ese binomio compuesto por la fortaleza física de Morillas, que evoca a esa —prejuiciosa— apariencia de vida de luchador que uno podría imaginar, y lo que la realidad esconde: riguroso entrenamiento, gestiones varias y mucho empeño en que RIOT vuele, si cabe, más alto. Ese ‘efecto Clark Kent’ también se desprende de la entrevista con Jorge Carranza. Pausado y amable, cuenta cómo combina sus estudios de Química con su otra faceta de luchador y entrenador. También narra cómo acomoda el resto de sus quehaceres a la lucha con la intención de disponer del mayor tiempo posible para dedicarle a la misma.

La figura femenina en la lucha libre: ¿marginación o impulso?

La lucha libre es un deporte espectáculo que muchos catalogan como un deporte de ‘hombres’ porque es violento y agresivo; al igual que las demás actividades que conllevan fuerza como el boxeo o el karate. En el caso de las artes marciales, la mujer siempre se había visto como ‘la que llevaba los números’. En todos los combates se veía a una figura femenina con un físico atractivo llevando un cartel que decía ‘round 1’. En pocas palabras, se le otorgaban unos minutos de fama solo por ser un objeto que generaba belleza. Sin embargo, en los últimos años las mujeres han comenzado a callar el machismo y a reclamar las oportunidades que merecían.

A fin de cuentas, este deporte de lucha es digerido de distintas formas alrededor del mundo. Internacionalmente, a este ámbito femenino se le otorga más reconocimiento, porque se ha generado una mayor constancia y se han abierto más caminos. Específicamente en los Estados Unidos, Japón y Reino Unido, la lucha libre femenina se ha expandido más que en España. En estos tres territorios, se pueden encontrar empresas que se dedican únicamente a la mujer -aspecto impensable en el ámbito español, ya que a lo máximo que se puede luchar es en un combate intergénero.

WWE Evolution 2018. Imagen: WWE

Algunas referencias de la lucha libre en el ámbito femenino a nivel mundial son personajes muy conocidos en este deporte: Becky Lynch y Ronda Rousey definen y realzan la lucha libre femenina en Europa y América

La mujer ha ganado más peso al subirse al ring en los combates. La comparación de lo actual con lo antiguo es fascinante. El machismo se disminuye cada vez más en, como algunos dirían, un deporte de ‘golpes’. Tanto es así que WWE realizó un evento exclusivo para resaltar el género femenino en la lucha libre: Evolution WWE. Celebrado en Nueva York en 2018, logró que las mujeres hicieran levantar al público de sus asientos, llegando algunos aficionados a calificar el evento del «mejor del año».

Por otro lado, al contrario de América, en España, afirma A-Kid, “las mujeres wrestlers son aproximadamente un 5%”. Esto genera una dificultad adicional para alcanzar la paridad. Específicamente, en Barcelona, la Academia RIOT cuenta con tres principales: Dafne Cepeda, Hanah y Eddie Punk. La poca difusión y asistencia de mujeres ha provocado que no se llegue al mismo nivel que en los demás continentes.

Sin embargo, existen mujeres como Yawara —nombre de guerra de la criminológa Dafne Cepeda— que siguen este camino para romper con los estereotipos. Karateka en ejercicio —su otra pasión—, cuenta con alegría y optimismo sus periplos por este ámbito, aún eminentemente masculino.

El relato de Cepeda es vivo y esperanzador en lo tocante a la incursión femenina en este área. En su recuerdo no hay episodios de discriminación por su condición de fémina ni, por suerte, nada que se le parezca. Su historial vuelve a evocar a esa cofradía de luchadores que no sólo se tratan con suma cordialidad, sino que trascienden a las atribuciones meramente ritualistas del combate. Una relación de afecto que va más allá. Sus inicios, en consonancia con los de sus colegas, parten de un primer contacto televisivo, junto a su padre, en el que, como espectadora, queda fascinada por el desarrollo del show. Como su compañero —y adversario en el ring—Morillas, a partir de ese momento, emprenderá un camino que la atrapará en cuerpo y alma.

Las mujeres pueden llegar a sentir miedo por unirse a este deporte, ya sea por los ejercicios o por el posible encuentro con el machismo. Sin embargo, según Yawara, el problema del poco porcentaje de mujeres en la lucha libre en España es porque «tienen miedo de practicar los ejercicios y realizar las volteretas».

«Las mujeres van con una idea errónea sobre la lucha libre. Yo estuve en el mundo de la lucha. A veces las chicas me dicen: ‘¿cómo es que tu chico ha hecho eso?’. Pero lo que no saben es que yo también lo puedo hacer y, por lo tanto, tú o cualquiera puede. Solo se necesita practicar».

https://youtu.be/spRqWWxohik

La realidad es que en este deporte la figura femenina ha tenido que esforzarse el doble que los hombres para lograr un espacio en el ring. En muchas ocasiones, la mujer en un combate de intergénero puede ser vista como un símbolo de debilidad y, más aún, en ejercicios que puedes recibir un golpe de un adversario masculino. Esta es una de las razones por las que las mujeres niegan el practicar este deporte. El sentir ese miedo de ‘poder morir’ hace que se apunten menos y, a su vez, haya menos oportunidades para las que ya están en este mundo. “Las mujeres vendrían, al menos una vez, a las prácticas si la clase la diera una mujer”, afirma Yawara.

La figura de una mujer frente a otra mujer puede causar más confianza, pero en este mundo donde casi el 90% son hombres, se tendrá que luchar con ellos hasta alcanzar un número igualitario: “quizás sea difícil”, asegura A-Kid. 

Algunos culpan la minoría femenina por la poca difusión. ¿Pero tendrá que ver? Muchas mujeres que están en este ámbito afirman que quieren luchar con otras mujeres porque es más igualitario, así como Dafne. 

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