Lo que pasó en Iowa no se queda en Iowa

Buttigieg se impone a Sanders en unos caucus caóticos que dibujan una carrera muy abierta a la Casa Blanca

JAVIER CASTILLO / BRUNO FORTEA

El exalcalde de South Bend, Pete Buttigieg, ha derrotado por la mínima al senador Bernie Sanders en los caucus de Iowa. En la primera cita de las primarias del Partido Demócrata, la diferencia entre ambos aspirantes a la presidencia de los Estados Unidos ha sido de tan solo un delegado: Buttigieg ha ganado con 13 delegados frente a los 12 de Sanders. En menos de un año, Buttigieg ha pasado de gestionar el ayuntamiento de una ciudad de 100.000 habitantes a liderar de forma provisional la carrera demócrata a la Casa Blanca. Sin embargo, todo apunta a que esta será una larga contienda en la que van a tener opciones hasta cuatro o cinco aspirantes. En Iowa, detrás de Buttigieg y Sanders, la senadora Elizabeth Warren se situó en tercer lugar (con 8 delegados) por delante del exvicepresidente de Barack Obama Joe Biden (6 delegados) y la también senadora Amy Klobuchar (1 delegado).

A partir de los resultados del voto popular se decide la cantidad de delegados que le corresponden a cada aspirante. Estos representantes serán quienes, en la Convención Demócrata de julio, elijan el nombre del candidato que la formación presenta para disputarle la presidencia de los EEUU a Donald Trump, ya absuelto del «impeachment» celebrado en el Congreso. En Iowa hay 40 delegados demócratas en juego, que el partido asigna en función de quién gana a nivel de distritos (barrio de un municipio), condados (conjunto de municipios) y estado. Este cálculo tiene en cuenta tres ámbitos distintos de votación, de manera que la asignación final de delegados puede ser distinta a los resultados del voto popular registrado a nivel estatal. Esto es lo que finalmente ha sucedido, puesto que Bernie Sanders ha sido vencedor en votos, pero no en delegados

Un problema técnico retrasa la publicación de los resultados

Los caucus de Iowa de este año van a ser recordados por la sensación de descontrol y de caos que ha rodeado el escrutinio. Los problemas informáticos que ha habido a la hora de procesar el recuento de los votos han retrasado durante tres días la publicación de los resultados definitivos. Iowa ha evidenciado las dificultades técnicas que rodean la organización asamblearia de los caucus. Son unas votaciones singulares en las que no hay ni urnas ni papeletas. Los militantes se citan en un edificio público, como un polideportivo, y manifiestan su apoyo a un determinado aspirante colocándose en un sector concreto de la pista. Todos los partidarios de un mismo candidato se juntan formando un grupo, a la espera de que un miembro de la organización haga un primer recuento numérico. Si no superan el primer corte, el candidato queda fuera del recuento final. Entonces, sus votantes tienen la opción de unirse al grupo de otro aspirante al que prefieran como segunda opción.

Este sistema provoca que los caucus se alarguen durante mucho tiempo y sean menos concurridos que las primarias convencionales, celebradas en la mayoría de Estados con urnas y papeletas. Pese a esto, los caucus de Iowa tienen un peso especial en el calendario electoral de los Estados Unidos. Es el primer estado que vota en los procesos de primarias demócrata y republicano, la cual cosa sirve para entrever qué aspirantes tienen más opciones de jugarse el acceso a las elecciones presidenciales. De hecho, desde 2008, todos los candidatos demócratas que han vencido en Iowa han ganado el ticket para la Casa Blanca. Así pues, el calendario convierte a este estado agrícola y rural del Medio Oeste, muy afectado por la guerra comercial con China, en un termómetro electoral decisivo

Los principales aspirantes demócratas, de izquierda a derecha: Elizabeth Warren, Bernie Sanders, Joe Biden y Pete Buttigieg.

Sin embargo, este año es mucho más difícil pronosticar el ganador final de las primarias a partir de los resultados de Iowa. Hay al menos cuatro candidatos en liza, y cada uno de ellos representa una sensibilidad distinta de las muchas ideologías que conviven en el Partido Demócrata. Sanders es el candidato más a la izquierda: se considera a sí mismo como “socialdemócrata” y aboga por la creación de un sistema de salud público y la eliminación de las tasas universitarias. Cerca de él se encuentra la progresista Warren, mientras que Buttigieg y Biden son dos  aspirantes centristas con un perfil más moderado. El exvicepresidente de Barack Obama se ha erigido como el candidato oficialista, avalado por el aparato del partido, mientras que Buttigieg hasta hace poco era un completo desconocido en la escala política nacional.

Todos ellos se van a medir las fuerzas durante los siguientes meses en las primarias de cada uno de los 50 estados que componen los EEUU. Antes de llegar al decisivo ‘Súper Martes’, habrá elecciones en New Hampshire, Nevada y Carolina del Sur, donde Joe Biden tiene puestas todas sus esperanzas para relanzar su candidatura gracias a los votos de la mayoría afroamericana que habita en ese estado. California, Nueva York y Texas tienen mucha importancia por el gran número de delegados que hay en juego. Con todo, el proceso de primarias se alargará hasta junio, cuando votarán los últimos estados. Una vez finalice la carrera, será el momento de contar delegados y proclamar qué aspirante se medirá a Donald Trump en las presidenciales del 3 de noviembre.

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Units per les eleccions dels EUA

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DAVID PARREÑO MONT (@dapamont)

El Consolat dels EUA a Barcelona va organitzar un cop més una festa a l’Hotel Majestic per seguir el duel entre Hillary Clinton i Donald Trump. Aquest any, però, ha estat diferent per la quantitat d’autoritats catalanes que hi han assistit. Si el 2012 hi van assistir el llavors alcalde de Barcelona Xavier Trias i el conseller Andreu Mas-Colell. Aquest any, qui sap per l’interès en què els EUA reconeguin una hipotètica Catalunya independent, hi havia una nodrida representació del govern, partits i del Parlament, amb Carles Puigdemont i Carme Forcadell al capdavant.

Tampoc hi va faltar l’expresident de la Generalitat Artur Mas, a qui se’l va poder veure parlar molta estona amb el cònsol dels Estats Units, Marcos Mandojana. Va ser una festa al més pur estil americà. Les figures de cartró dels dos candidats presidien l’entrada perquè la gent s’hi fotografiés, i estava ple de globus dels colors de la bandera americana. Tot a punt per seguir una nit que acabaria sent decebedor per la majoria dels assistents, que estaven a favor de Hillary Clinton. A través de les pantalles per seguir els programes especials de les televisions americanes, els convidats s’alegraven cada cop que la candidata demòcrata guanyava un estat o es consternaven en cada victòria de Donald Trump.

A mesura que avançava la nit, la sala anava quedant més buida i només quedaven els més enèrgics. Una energia, però, que va caure en picat quan anava quedant clar que Trump guanyaria. Molts d’ells tenien previst continuar la nit de festa a Luz de Gas, però els resultats van estroncar els seus plans.

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Hillary Clinton guanya a Barcelona

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DANIEL CORTÉS (@CortesMores)

A diferència que als Estats Units, la candidata demòcrata a la Casa Blanca, Hillary Clinton, hauria guanyat les eleccions si s’haguessin celebrat a l’hotel Majèstic de Barcelona la nit del 8 de novembre.

Allà, el consolat dels Estats Units hi celebrava una festa per seguir l’escrutini en directe a través de canals com la CNN. Hi estaven convidades personalitats del món polític català, com el president de la Generalitat, Carles Puigdemont, la presidenta del Parlament, Carme Forcadell, o l’expresident Artur Mas. També hi havia una representació del món universitari català, a part de diversos americans residents a Barcelona.

El cònsol general, Marcos Mandojana, va donar la benvinguda als convidats i va animar-los a participar en el simulacre d’eleccions. Es podia votar, en una urna de cartó, a qualsevol persona que es desitgés. Finalment, i davant la sorpresa de tothom, el president electe dels Estats Units, Donald Trump, va quedar en tercera posició, amb 14 vots. Per davant seu, la candidata Jill Stein, del partit verd (27 vots). Va guanyar la candidata demòcrata, Hillary Clinton, amb 155 vots.
Mentre avançava la nit, els convidats presents a la festa anaven adonant-se que els resultats als EUA no serien, ni de bon tros, que el que ells preferien. Per calmar aquells que patien per la presidència de Trump, el cònsol Mandojana va assegurar que les relacions entre Catalunya i els Estats Units seguiran “sent fortes, com sempre”.

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