«Reducir el estigma permite que más personas asexuales puedan ‘salir del armario’ con menos miedo a hacerlo»

Pablo Ortiz Navarro es el presidente de la Asociación Catalana de Asexuales (ACA), una organización que se encarga de fomentar el crecimiento sobre la asexualidad, así como también, ayudar a las personas a conocer y aceptar esta orientación sexual. En ella trabajan activistas y profesionales del mundo de la sexología, sin recibir ningún ánimo de lucro; así como Pablo Ortiz que dedica sus tiempos libres para formar parte de esta organización.

· ¿Cómo llegaste a la conclusión de que eras asexual? ¿En qué etapa de tu vida estabas?

Como todo el mundo, lo más importante para poder identificarse como asexual, es saber que la asexualidad existe. En mi caso lo descubrí a los 24 años, después de saber desde la adolescencia que había algún tema a descubrir al respecto. Mucha gente, en cambio, están descubriendo ahora con más de 50 años que siempre han sido asexuales, pero no sabían que el término existía ni que había más personas así.

· ¿Qué crees que es la cosa más difícil de ser asexual, tanto a nivel personal como social?

Las realidades de las personas asexuales cambian mucho según el contexto en el que se encuentran. También las dificultades son mayores a más interseccionalidad existe. A modo de ejemplo, las mujeres asexuales pueden recibir violencia ginecológica por el hecho de serlo. Tampoco se recibe el mismo tipo de presión social en función del género. Las relaciones sociales, por lo general, suelen ir peor siempre, por el papel prioritario que se le da siempre a la sexualidad y entendida de una única manera.

· Cuando le dices a una persona, que acabas de conocer, que eres asexual, ¿Cuál es su reacción?

En mi caso, interés. Pero eso seguramente se debe a que no permito que se me acerque gente que pueda reaccionar negativamente, cosa que sí que viven otras personas asexuales.

· ¿Has sentido algún rechazo social por identificarse a la sociedad como asexual?

Siempre. Aunque es discreto y no siempre adquiere la forma de un discurso de odio (que también lo he vivido por parte de profesionales de la salud), suele haber un gregarismo (entre personas heterosexuales o entre homosexuales e incluso bisexuales) que busca excluirnos.

· ¿Crees que la sociedad sabe que existe esta orientación sexual? ¿Por qué?

Una parte pequeña de la sociedad lo sabe. Al menos tú y yo, para comenzar. Y cada vez más gente. Pero esto es algo que vamos consiguiendo poco a poco, con mucha paciencia, pedagogía y, sobre todo, desestigmatización. Reducir el estigma permite que más y más personas asexuales puedan ‘salir del armario’ con menos miedo a hacerlo.

· ¿Qué condiciones crees que faltan para que las personas reconozcan que son asexuales?

Lo más importante es disponer de toda la información al respecto, así como de respetarse. A partir de ahí, cada persona puede identificar ser asexual y hacerlo público o no, y usar la etiqueta como medio para entenderse mejor y si es necesario, buscar apoyo.

· Siguiendo esta misma línea, ¿qué crees que se puede hacer para que sean más reconocidos?

El reconocimiento de las orientaciones sexuales debe ser el suficiente a nivel legal para que se garanticen plenamente los Derechos Humanos de todas las personas a todos los niveles, algo que aún no hemos acabado de alcanzar. A nivel social, es necesario seguir trabajando con la formación, divulgación. Algo vital en todo esto es hablar siempre de comunidad LGTBIQA+, que se entienda que hay vida más allá de la alocisheterosexualidad y que estas realidades se enseñen desde los centros de educación obligatoria.

· ¿Crees que sigue siendo un tema tabú?

Socialmente no parece, aunque sí que da la sensación de que se intenta que el tema no se tenga en cuenta, que las personas asexuales quedemos en un segundo, tercer o cuarto plano (aquel en el que no haya visibilidad ni, por tanto, acción política).

· ¿Crees que existen personas que son asexuales, pero no lo saben por desconocimiento?

Por supuesto. Puede que la mayoría de personas asexuales se encuentre en esa situación.

· O por el contrario, tienen miedo de definirse como tal (como sucedía con los homosexuales años atrás), ¿Qué recomendaciones le darías?

También hay gente en esa situación. Como comentaba antes, reconocerse como asexual tiene inconvenientes por el estigma asociado, que es el precio a pagar por hacerlo público. También tiene un precio el no permitirse ser lo que se es. Aquí es donde cada persona decide qué precio prefiere pagar y si se admite a sí misma. Por mi parte, veo positivo para la propia salud mental aceptar la propia orientación sexual, en este caso, asexualidad, aunque puedo entender que a alguien le cueste o incluso decida no hacerlo.

· ¿Los asexuales son vistos de una forma más negativa o como una minoría comparado con las otras orientaciones sexuales del grupo LGBTQIA+?

No me gustan este tipo de comparaciones porque no creo que aporten nada positivo a ninguna persona. Sí que es evidente que toda la comunidad LGTBIQA+ sufre discriminación por su orientación sexual, afectiva o identidad de género. A partir de ahí, también depende mucho del contexto. Por ejemplo, no conozco ningún país en que se castigue con pena de muerte ser asexual, cosa que sí que pasa con personas homosexuales. Las personas transgénero tienen probablemente la menor tasa de ocupación con diferencia. En un estudio hecho en una universidad estadounidense se descubrió que en el campus las personas asexuales eran las más discriminadas.

· En su momento la asexualidad fue reconocida como una ‘enfermedad mental’, ¿qué piensas sobre esto? ¿crees que este hecho fue desmentido tarde?

Si tomamos como referencia el DSM, que en 2013 publicó que la asexualidad no es una enfermedad mental, pues siempre habrán llegado tarde. Lo único correcto es que nunca se hubiera visto como enfermedad mental.  

· ¿Crees que los medios de comunicación tocan este tema de una forma correcta?

Cada vez mejor. También hay cada vez una mayor consciencia de que esto no es algo que se nos ha ocurrido a cuatro personas que nos aburríamos en casa, sino que es una realidad social que siempre ha estado ahí y que desde círculos con fuerza (entre ellos, la psicología y la sexología) se ha intentado ocultar.

· ¿Las redes sociales dificultan o ayudan a difundir más este tema?

Opino que ayudan. Por supuesto, las redes sociales dan cobijo a ‘trolls’ que sólo buscan hacer daño, pero darles altavoz aunque fuera para criticarlos sólo los retroalimentaría y sería injusto con las personas que de manera cuidadosa y rigurosa buscan hacer divulgación. Justamente las redes sociales están siendo una herramienta increíble para permitir que las personas asexuales se encuentren, compartan experiencias y se apoyen mutuamente. Además, facilita los vínculos con otras realidades en situaciones similares, como toda la comunidad LGTBIQA+.

· ¿Crees que existen mitos sobre la asexualidad?

Muchísimos; pero sobre todo hay prejuicios y estereotipos. Parte importante de los estereotipos viene del machismo y de lo que se espera que haga cada persona según el género que se le asigna socialmente. Pero también hay muchos prejuicios sobre la conducta sexual de las personas asexuales (la cual, es distinta en cada persona asexual), su posición ante el sexo (confundiendo la asexualidad que es una orientación social con posiciones particulares como es la antisexualidad) o su propia identidad (varios estudios recogen que las personas asexuales suelen ser deshumanizadas por la sociedad).

Comments are closed.