«Para ser cómica tenía que hacerme feminista»

Jéssika Rojano (@jessikarojano)

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Jéssika Rojano era abogada, pero cambió el manual de derecho por un público al que hacer reír. Un avión de Tenerife a Barcelona marcó el inicio de su exitosa carrera. Su último espectáculo, Calladitas, ha convertido El Molino en la casa de un humor feminista para todos.
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¿Dedicarte a la comedia fue una decisión improvisada?
Al contrario, fue bastante meditada. Cuando trabajaba en el despacho de abogados, no me sentía bien. Tenía crisis de ansiedad bastante recurrentes. Me fui de aquel despacho a otro más pequeño, y aproveché  el tiempo que estuve parada para escribir una novela  titulada “Un email en la bandeja de entrada que dice me encanta”.
Y pasas de escribir una novela a subirte al escenario…
Me apunté a un curso de escritura cómica. Un día subí al escenario a improvisar. Entonces me di cuenta de que aquel sí era mi lugar en el mundo. Es precioso hacer reír a la gente.
¿Cómo es vivir del humor?
Mi vida es un sinvivir constante. Antes tenía mucha estabilidad. No tenía tiempo, pero sabía que todos los meses iba a cobrar una determinada cantidad. Cuando sales del sistema establecido, es complicado hasta alquilar un piso. Te piden un  montón de requisitos, como una nómina de un año.
¿Y tu día a día?
Yo no soy una cómica al uso. Me pongo el despertador temprano, tengo el chip de oficina. Hago trabajo de producción desde las 9 hasta la hora de comer. También tengo muchos ensayos para mis espectáculos. Luego, los fines de semana actúo y ahí sí me permito dormir hasta más tarde.
¿Te consideras feminista?
Para ser cómica tenía que hacerme feminista. Cuando busqué referentes femeninos en el humor me di cuenta de que no había muchos. Salvo Eva Hache o Ana Morgade, en Internet no aparecían muchas cómicas que en la realidad ya existían.
¿Hay un tipo de humor que solo pueden hacer los hombres?
Tanto en la literatura como en el arte la voz que ha resaltado es la del hombre. El humor considerado universal  también ha sido siempre el masculino. De ahí viene esa idea, tu visión del mundo está bañada por tu experiencia, que tiene que ver con el género que te han añadido. Pero el humor no depende de tu sexo. Las mujeres podemos hacer todo.
¿Al hacer bromas de estereotipos, los perpetuamos?
Para hacer un chiste de estereotipos, tiene que ser el mejor chiste del mundo. Tan bueno, que cualquiera se dé cuenta de que estás riéndote del estereotipo, y no  reproduciéndolo. En eso me baso yo, pero cada humorista es libre.
¿Has tenido alguna experiencia desagradable?
Una vez, un presentador me introdujo diciendo: “ahora viene otra cómica, no sé si os hará gracia, pero está muy buena”. El público se hizo una idea preconcebida y errónea sobre mí. Alguno incluso me gritó “¡tía buena!”. Fue muy incómodo.
¿Los medios se interesan por el humor feminista?
Ahora sí. Han acudido a nosotras varios periódicos digitales y una radio nacional, y me ha sorprendido mucho. Pero, sinceramente, me pregunto cómo va a ser esto cuando no sea el día de la mujer, cuando se acabe marzo y los medios de comunicación no estén buscando contenido feminista.
¿Y de cara al futuro?
Soy optimista pero escéptica. Hemos demostrado que hay comedia femenina excelente, y que  puedes estar dos horas riéndote solo con mujeres. Y esto no es necesariamente una noticia porque lo hagamos las chicas, sino porque verdaderamente es un contenido de calidad.

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