Navidad: Más soledad, más llamadas al Teléfono de la Esperanza

Aitana Robey e Inés Rey

Las fiestas de Navidad son momentos difíciles para todas aquellas personas que están solas. Son momentos en los que las pérdidas se sienten más cercanas, son momentos que suelen invitar a la reflexión personal: propósitos del año que viene, cómo ha sido este año… Y para la gente sola, decaída, el ambiente festivo y familiar es difícil. En consecuencia, durante estos días el sentimiento es más profundo y la tristeza, la falta de compañía y la carencia de afecto se viven con más intensidad.

Chica sola en Navidad / UNSPLASH

La soledad es uno de los problemas más graves de hoy en día, ya que más de la mitad de la sociedad española admite haber experimentado la soledad durante el último año. Y las cifras de soledad se disparan en estas épocas navideñas. 

Por este motivo, en estas fechas el Teléfono de la Esperanza tiene más trabajo. El Teléfono de la Esperanza es una asociación no gubernamental que se encarga de atender por teléfono a todas aquellas personas que están pasando por situaciones difíciles y necesitan apoyo psicológico y compañía. El Teléfono de la Esperanza está actualmente en 29 provincias españolas y consta de 32 trabajadores y 1602 voluntarios. Los voluntarios son especializados en la escucha y están formados para activar las capacidades de las personas para superar sus problemas, son los que están al otro lado del teléfono atendiendo las llamadas. Y como dicen los mismos trabajadores: “Con una experiencia de más de 45 años en escucha activa e intervención en crisis, los voluntarios del Teléfono de la Esperanza saben que en Navidad el teléfono suena con más frecuencia, las llamadas están cargadas de dolor y la escucha es más necesaria.»

Felicitación de Navidad del Teléfono de la esperanza /TELEFONODELAESPERANZA.ORG

El Teléfono de la Esperanza se fundó en Sevilla en el 1971, momento en el que el teléfono estaba en pleno período de expansión en España. Por tanto, se creyó que el teléfono opdía ser una herramienta rápida y eficaz para intervenir en las personas en crisis. De este manera, el Teléfono de la Esperanza permitió que muchas personas pudiesen acceder a disponer de una ayuda desde cualquier lugar y en cualquier momento. 

Gráfico con los datos importancias de los inicios del Teléfono de la esperanza /TELEFONODELAESPERANZA.ORG

La misión de esta asociación es “promover la salud emocional de las personas, especialmente de aquellas que se encuentran en situación de crisis”. Y quieren ser una entidad pionera en relación de ayuda, con un voluntario formado y comprometido y abierto a nuevos retos. Para realizar bien esta gran obra, sus valores principales son: la gratuidad, la ayuda permanente, la libertad, el anonimato, el compromiso y el voluntariado. 

La gratuidad, ya que es un servicio gratuito realizado por voluntarios, es un teléfono de llamada local, que actualmente suele ser gratuito. La ayuda permanente es indispensable, ya que en muchas ciudades el Teléfono de la esperanza atiende llamadas las 24h de los 365 días del año. Además, se respeta mucho la libertad y el anonimato, ya que ni los voluntarios saben quienes son los usuarios, ni los usuarios saben con quién están hablando. Es un servicio totalmente anónimo y confidencial, ya que lo que se habla en el teléfono se queda en el teléfono. 

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El compromiso y el voluntariado son las esencias del Teléfono de la esperanza. La misma asociación declara: “Desde nuestros inicios hemos sido siempre una asociación de voluntariado, ya que creemos firmemente que es posible potenciar las capacidades de aquellas personas que desean ayudar poniendo a su disposición una formación específica en técnicas de escucha y de orientación en situaciones de crisis, además de dotar a las personas voluntarias de herramientas de desarrollo y madurez personal, para que la ayuda que ofrezcan sea verdaderamente eficaz.”

Álex Montaner, un voluntario del Teléfono de la Esperanza de Barcelona, destaca la importancia del compromiso: “El voluntariado no es pasar el rato, el voluntariado es un compromiso. Además, este voluntariado en concreto exige un compromiso indispensable, ya que ofrecemos un servicio las 24h del día los 365 días del año.”

Ser voluntario en el Teléfono de la Esperanza no es nada fácil, ya que el voluntario está constantemente escuchando realidades muy dramáticas y tiene que saber gestionar sus emociones y saber ayudar con el método correcto. Por este hecho, las personas que quieren ser voluntarios se someten a exámenes de acceso y luego están un largo período de formación con expertos comunicativos y expertos en la escucha activa. 

Gráfico de la formación a la que se someten aquellas personas que quieren ser voluntarios del Teléfono de la Esperanza / TELEFONODELAESPERANZA.ORG

“La escucha activa es la clave de la atención a los usuarios que nos llaman. Estamos formados para acompañar a la gente, para apoyarlos y escucharlos, pero no estamos formados para dar consejos. No somos médicos, ni psicólogos. Además, sería muy arriesgado aconsejar a alguien a partir de una sola llamada sin conocer toda su realidad. Nosotros como voluntarios les acompañamos psicológicamente en la gestión de las emociones y los escuchamos, y esto suele ya ser una herramienta suficiente para que ellos mismos se aclaren, se tranquilicen y muchas veces, para que lleguen a una solución”-afirma Álex. 

El método en el que se les forma para poder ayudar a estas personas sin aconsejarles se basa en reconocer el estado emocional de la persona, comprender su estado y compartir su comprensión con el usuario. Álex nos habla de cómo reconocer el estado emocional del usuario: “Desde el teléfono este método puede parecer difícil, ya que no tienes una mirada, gestos… Pero con la voz, haciendo una escucha activa a través de las emociones, las voces quebradas, la respiración… Podemos entender por qué estado está pasando a aquella persona” A partir de aquí la persona se siente confiada y se puede establecer una conversación en la que explique su situación y las cosas que más le preocupan. “Utilizamos el método de Sócrates, no aconsejamos, solo dialogamos. Y sobretodo, escuchamos y hacemos preguntas”, afirma el voluntario. Además, también recomiendan servicios sociales o asociaciones que piensan que les podrían ayudar. 

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Para esta acción de voluntariado es muy importante la madurez y la experiencia profesional para atender a personas con problemas muy delicados y profundos que no se pueden gestionar si no se tiene una experiencia personal. Además, el voluntario ha de tener una situación estable en su vida, ya que hay llamadas con temas muy delicados y de larga durada. “Hay mucha afluencia de llamadas, las llamadas que recibimos son continuas y no son problemas que se resuelvan en cinco minutos, la persona necesita un buen rato.”, afirma Álex. De hecho, el Teléfono de la Esperanza de Barcelona ha cumplido este año con el récord de llamadas, con 30.888 llamadas en este año 2019.

Casi la mitad de las llamadas están relacionadas con salud mental, un 23% por cuestiones de carácter personal, como el duelo o la incomunicación. “El duelo es un tema muy frecuente. No es una patología, sino que supone un proceso de adaptación a la nueva situación. Sin embargo, algunas veces el proceso de duelo no cursa de manera sana. De hecho, una de cada seis personas que pierde a un ser querido desarrolla una depresión al año siguiente”, afirma la asociación del Teléfono de la Esperanza.  De hecho, se estima que el 5% de la población española está atravesando en estas fechas navideñas un proceso de duelo por una pérdida afectiva reviente y estas fiestas son las primeras tras ese fallecimiento.

Además, los problemas de pareja, familiares y de violencia de género han supuesto el 12% de las llamadas, y el 16% restante por otro tipo de problemáticas. “El patrón común de todas las llamadas es la soledad. Si llaman generalmente es porque no tienen a nadie al que explicarle esa preocupación o a nadie cerca al que pedir ayuda. Pero también hay que nos llaman porque no le quieren explicar su situación a nadie cercano, porque piensan que no les entenderá o porque consideran que su caso es de plena confidencialidad. Pero sobre todo el mayor problema común es la soledad. La soledad agravia todas las preocupaciones.”

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El Teléfono en estas fechas Navideñas se preocupa especialmente por la tercera edad, ya que, como ellos constatan, “una de cada cinco personas mayores de 65 años pasa sola la Navidad”. El resultado es de más de 2 millones de personas mayores, de las cuales 850.000 superan los 80 años. 

Además, se estima que el 5% de la población española está atravesando en estas fechas navideñas un proceso de duelo por una pérdida afectiva reviente y estas fiestas son las primeras tras ese fallecimiento. 

“Hay llamadas muy duras, conocer las situaciones dramáticas de la gente es impactante, pero es real. Y cerrar los ojos a la realidad es cobardía. Además, a mí personalmente me ayuda a reflexionar sobre mis preocupaciones, sobre aquello que creo que es insufrible y que luego lo pongo en consonancia con problemas que escucho por el teléfono y me ayuda a ver las cosas de otra manera”, dice Álex. 

Al Teléfono de la Esperanza también acuden personas en estado crítico que se están planteando quitarse la vida. “Estas son llamadas muy difíciles, que requieren una gran formación. Siempre que podemos ayudar a que una persona no se quite la vida, lo hacemos. Y sí, hemos salvado vidas”. De hecho, al estar tan en contacto con personas que se quieren suicidar, trabajan mucho el tema del suicidio. El tema de los suicidios es uno de los motivos por los que la asociación quiere tener más capacidad para atender más llamadas al mismo tiempo. 

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De hecho, para llegar a gente joven, han desarrollado una aplicación móvil. Y el tema de dar visibilidad a distintas opciones diferentes al suicidio lo están trabajando con psicólogos y periodistas. “Se tendrían que explicar hsitorias de superación del suicidio. Esto haría que las personas que ya no tienen esperanza, tuviesen algo a lo que aferrarse y que viese que el sucidio es una opicón, pero hay otras.”, afirma Álex. 

Para prevenir el suicidio y otras patologías, el Teléfono de la Esperanza tienen un área de actuación de promover la salud emocional potenciando los recursos de las personas para afrontar las presiones normales de la vida, así como también concienciar a la sociedad de la importancia de cuidar este aspecto. Para ello, realizan cursos y talleres en sus distintos centros, publican trimestralmente una revista, “AVIVIR”, celebran el día de la escucha el 15 de noviembre y el día de prevención del suicidio el 10 de septiembre. 

Cabe destacar también que el Teléfono de la Esperanza no solo trabaja en España, sino que constan de un área de Cooperación Internacional y Desarrollo para promover la mejora de las condiciones de vida de los ciudadanos en el extranjero. Para ello, impulsan la creación de más asociaciones similares a ellos en otros países, participan en plataformas de ONG, participan en organismos internacionales relacionados con la salud emocional. 

La soledad crece en todos los países, pero en España crece más que nunca. La población envejece, la gente mayor son los primeros que se quedan solos y los que tienen peores situaciones debidas a su salud, su estado físico o su pérdida de seres queridos. “Además, si pensamos en la gente adulta o joven, también hay una soledad. Hoy en día con las redes sociales parece que solo podemos compartir lo bien que nos va la vida, y la gente que tienen ituaciones difíciles que les hace no pasarlo bien, no sienten un consuelo, no saben cómo expresar su situación y se encuentran solos. Y pasa mucho en Navidad, cuando todo el mundo cuelga sus fotos en familia.”, afirma Álex.

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Pero en Navidad no solo hay llamadas complicadas y tristes, sino que, como explican los voluntarios, hay muchas personas que llaman al Teléfono de la Esperanza para decir: “Hoy solo llamo para daros las gracias. Gracias porque sé que siempre vais a estar allí, que puedo contar con vosotros. No sé qué haría sino existieseis”. 

Si te interesa escuchar toda la conversación con Álex Montaner

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¿Por qué es necesario El Teléfono de la Esperanza?

El Teléfono de la Esperanza surge como respuesta ante la necesidad adyacente de una realidad social en la que muchas personas se sienten aisladas y cuya salud mental es delicada. De acuerdo con la OMS, la depresión es la primera causa de discapacidad a nivel global y afecta a más de 300 millones de personas en el mundo. ¿Por qué? ¿A qué se debe esta realidad?

“Por lo general, vivimos en una sociedad en la que hay una falta de sentido. Se han caído muchos de los valores que nos sustentaban y que nos hacían tener una salud mental de calidad. A parte de esto, hay un estrés producido por el ritmo frenético en el que vivimos. Existe un sentimiento de soledad muy importante, una falta de apoyo y de contacto con nosotros mismos y una dificultad en las relaciones personales”, afirma la psicóloga Sonia Chumillas.

En casos extremos, la depresión puede conducir al suicidio. Sin embargo, las personas que deciden acabar con su vida no tienen por qué padecer una patología mental, tal como explica Elisa Serra, también psicóloga: “la mayoría de las veces el deseo de morir surge como respuesta a una crisis vital sin que por ello conlleve que exista un trastorno de base. Las personas que se suicidan o intentan suicidarse no quieren acabar con su vida, quieren acabar con el sufrimiento. Hay una falta de recursos a nivel personal para afrontar ese sufrimiento emocional que se pasa durante una crisis”.

800 000 personas se suicidan cada año en el mundo y es la segunda causa de muerte entre los jóvenes de 15 a 29 años. En España, se produce un suicidio cada 2h30 y el número de suicidios duplica a las muertes por accidentes de tráfico, es once veces mayor que el de homicidios y ochenta que el de violencia de género. Sin embargo, el eco mediático del suicidio es mucho menor que el de otras problemáticas; ya que es un tema controvertido, entre otras cosas, por el llamado efecto Werther.

Dicho efecto toma su nombre de la obra de 1774 de Goethe Las penas del joven Werther, en la que el protagonista acaba quitándose la vida por mal de amores. En su época, la popularidad y la influencia de la novela fue tal, que muchos jóvenes imitaban a Werther hasta el extremo de suicidarse. El libro llegó a prohibirse en algunos países. Por otro lado, distintos estudios han demostrado que tras aparecer algún suicidio en la portada de algún periódico líder o después de que alguna celebridad acabe con su vida, el número de suicidios aumenta de forma considerable. Por tanto, Sonia dice que “la forma adecuada de concienciar a la población sería informando y visibilizando, pero siempre de una forma constructiva”.

Elisa reivindica que no se le da la suficiente importancia a la salud mental en nuestra sociedad, ya que el gobierno no aporta los medios necesarios para realizar una labor preventiva ni llevar a cabo una atención especializada. “Se está invirtiendo mucho a nivel farmacéutico, cuando ya las patologías se han cronificado. Obviamente, cuando hay que utilizar los fármacos, hay que utilizarlos. Pero se invierte más en un modelo biologicista y en una sociedad medicalizada, que en prevenir que las personas tengan que tomar medicación, que se podría evitar en muchos casos. Sería necesario que los poderes políticos se comprometieran a destinar fondos a la prevención, a la educación y a la cultura. Cuando generas una población con menos recursos educativos y más inculta, obviamente, es una población más manipulable”.

De acuerdo con Sonia, la solución también se encontraría en la educación: “Si se hiciese un trabajo de prevención en la infancia, enseñando a los padres y a los niños a gestionar sus emociones, se podrían evitar muchos problemas en la adultez”. “Es importante que haya una educación emocional desde la infancia, con la cual los niños aprendan a desarrollar sus recursos personales para hacer frente a situaciones difíciles, con las que se van a ir encontrando a lo largo de la vida”, añade Elisa. Pero el rechazo a lo emocional sigue latente en nuestra sociedad, que lo deja totalmente apartado, provocando que la salud mental sea aún a día de hoy un tema tabú. “Existe una vergüenza de trasfondo a expresar lo emocional, y también hay ciertos prejuicios y estigmas con respecto a la locura”.

Invertir en organismos de apoyo social, como El Teléfono de la Esperanza, también sería necesario. Elisa afirma que la labor social que llevan a cabo es muy importante: “es una manera de estar en contacto con alguien para muchas personas que se sienten solas, aunque sea de manera anónima”. Pero un aspecto fundamental, tal y como explica Sonia, consistiría en cambiar el concepto generalizado del dolor, del que siempre huimos y queremos evitar:

“Cuando sufrimos intentamos disminuir este sufrimiento psicológico. Utilizamos la mente para intentar solucionar las cosas que nos ocurren. El sufrimiento psicológico es emocional, y no lo podemos solucionar de la misma manera en que solucionamos el resto de problemas. A las emociones es necesario darles un espacio, atenderlas, cuidarlas… esto no lo sabemos hacer. En griego, crisis significa oportunidad. El conflicto, el sufrimiento psicológico, es una oportunidad que tenemos para cambiar, y el cambio nos tiene que llevar a ser más felices”.   

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