Los hábitos de lectura se transforman para no extinguirse

Los expertos y los datos desmienten los mitos de que los jóvenes no leen

¿Los jóvenes españoles aún leen?, ¿Son el libro, el diario impreso y las revistas, soportes que han quedado obsoletos para las nuevas generaciones?. A menudo, las personas se preguntan si los hábitos de lectura han cambiado en el tiempo. Mucha gente apuesta a que la generación actual lee menos que la juventud de antaño, piensan que existe una nube negra sobre el futuro consumo de la literatura. Pero, ¡Sorpresa!, esto no es lo que demuestran los datos. 

El último estudio del Comercio Interior del Libro realizado en España muestra que se vendieron más de 160.850 ejemplares en todo el país, un 75% de los libros que se habrían producido.

El Secretario Técnico del Gremi de Llibreters de Catalunya, Marià Marín, explica que para seguir incrementando el consumo de la lectura, hay que transmitir el valor real que tiene un libro “es algo que tendrás en tu estantería y podrás consultar y disfrutar cuántas veces quieras”. Y es que, hoy en día, las personas se resisten más a pagar las versiones impresas de un libro, las digitales suelen estar hasta a la mitad de precio. “La gente se queja por los precios de los libros y dice que es muy caro. Pero se compran un aparato móvil que les cuesta mil euros y tienen que cambiar cada tres años. Estos son el tipo de pensamientos o prioridades que han de cambiar en la sociedad”, aseguró.  

La facturación a nivel territorial se concentra en Cataluña, siendo los gremios de la Comunidad Autónoma los que suman un 50,8 % de las ventas totales. Y es que la población catalana es de las que más lee en todo el país, pero concretamente, resulta interesante poner el foco en los jóvenes y cómo han cambiado sus hábitos de lectura. 

Los datos de los últimos estudios, en los que se examina la población de jóvenes, refiriéndose a personas de edades comprendidas entre 14 y 24 años, realizan la actividad al menos una vez al trimestre. La cantidad de chicos y chicas que leen de forma habitual u ocasional, desde cualquier medio o soporte (sea digital, en papel o audiolibros), alcanza el 96.1%. Lo que representa un incremento de la periodicidad de lectura de la población juvenil en un 2%, con respecto al penúltimo informe. 

La revolución digital 
Bien es cierto que los avances tecnológicos han transformado de manera directa el estilo de vida de cada persona. Desde la manera de comunicarnos, hasta la forma de consumir cultura o, simplemente, de entretenerse. Estos cambios de hábitos se suelen acentuar al comparar la forma de vida de una un joven con una mayor. Pero, aunque todo pareciera apuntar a que son los jóvenes de ahora que leen menos que las personas mayores, el último estudio desmiente esta teoría. “Los jóvenes leen, solo que los soportes desde donde lo hacen se han diversificado”, explica Ignasi Moreta, Profesor de Literatura Catalana en la Universidad Pompeu Fabra.

Libro digital Kindle

Aunque es cierto que el perfil de lector digital es más joven que el del lector exclusivo de papel, a medida que aumenta la edad, las personas leen cada vez menos, exceptuando en el consumo de  prensa y de revistas. Por otro lado, la lectura de libros en digital y de contenidos digitales (webs, ebooks, blogs, redes sociales) es cada vez más frecuente entre los chicos y chicas. 

Gráfico que muestra el descenso de lectura a medida que aumenta la edad. Del Informe de Hábitos de Lectura en España (2018)

De entre los jóvenes, ¿quiénes leen más?  Los universitarios son los que más leen. Esto es debido a que existe una relación directa entre el ratio de lectores y los niveles de estudios, mientras mayores son los niveles de estudios, más leen. Y en cuanto a los lectores digitales, la población aumenta con el nivel de estudios pero se reduce con la edad. 

Los jóvenes: sus razones para leer
Más de la mitad de los jóvenes que no leen sostienen como motivo principal que: “No les gusta o no les interesa”. Y el 35,5% dice que es porque prefieren dedicar su tiempo libre a otras actividades de entretenimiento. 

Por otro lado, las actitudes positivas frente a la lectura aumentan entre los grupos de jóvenes y universitarios. El 88% está muy, o bastante de acuerdo, en que la lectura contribuye a tener una actitud más abierta y tolerante.

Más del 67 % de los lectores en España aseguran que su afición por los libros se forjó alrededor de los 15 años. “Esta edad es muy importante, es cuando hay que estimular el hábito lector, la clave está en interesar a las personas en la lectura desde que son niños, pre adolescentes. Porque cuando se hacen crecen y no leen, el hábito se pierde y no lo suelen recuperar de mayores”, expresó Marià Marín. 

La lectura, ¿cuestión de género?

A pesar de los prejuicios o falsas creencias, la realidad es que el porcentaje de lectores de hombres y de mujeres sobre el total de población lectora es bastante par. Donde sí que hay una gran diferencia es en el formato en el que se consume el texto. Según datos oficiales, las mujeres optan más por las revistas, los libros y las redes sociales. Mientras que entre los hombres domina la prensa, los cómics, las webs y los blogs.

Los datos son claros, las mujeres jóvenes de entre 14 y 24 años en su mayoría son lectoras frecuentes. Esto significa que un 71% de las mujeres lectoras lo hacen con una periodicidad constante, lo que supone trece puntos por encima de los jóvenes hombres. 

Aunque existan pocas diferencias en el total de las franjas de edad entre géneros, es cierto que los hombres empiezan más tarde a leer. Otro distintivo es que las mujeres tienen una visión más positiva ante la lectura. Es decir, casi todas consideran que leer es una actividad emocionante y estimulante. 

Las bibliotecas, ¿polo de atracción a la lectura?
Silvia es una de las bibliotecarias de la biblioteca Agustí Centelles, de l’Esquerra de l’Eixample. Nos cuenta que en las bibliotecas por la tarde abundan los estudiantes jóvenes y los niños. Aunque por la mañana la gente mayor suele adueñarse de estos espacios, los puntos infantiles de las bibliotecas son unos de los sitios que más pre adolescentes atrae. Es una oportunidad para que los niños del barrio de las bibliotecas se familiaricen con un mundo como el de la lectura y desarrollen una cierta sensibilidad en este aspecto. 

Marc y Marta son dos chicos de 14 y 15 años de Barcelona. Nos cuentan que frecuentan más las bibliotecas y leen más que sus padres. De hecho acuden a consultar libros una o dos veces a la semana a la biblioteca más cercana en su barrio. A pesar de esto, la realidad es que van a la biblioteca a “jugar con el ordenador” y solo a veces tienen ganas de leer algo de voluntad propia.

Por la parte de los jóvenes universitarios, aunque no se suelen cambiar los hábitos de lectura llegada a cierta edad, las bibliotecas son espacios de silencio y concentración donde pueden desarrollar sus tareas. Sin embargo, Silvia apunta que de estos que vienen “pocos consultan libros, que se limitan a los de contenido académico o especializado”, y que muchas veces los estudiantes valoran el espacio y tranquilidad de las bibliotecas públicas por encima de las propias de las facultades. 

Laia es una joven de 21 años que estudia en la universidad. Suele consultar libros y renovar su estantería una o dos veces al mes que es cuando va a la biblioteca a consultar libros. Para ella la biblioteca es un “espacio de estudio”, más que un sitio para destinar el tiempo libre a leer.

Aunque pueda parecer no ser el prioritario de estas instituciones, este también es un objetivo importante de las bibliotecas.

Existen algunos datos oficiales sobre estos hábitos en las bibliotecas, pero muchos de ellos no son públicos. A grandes rasgos, respecto al 2018, este pasado año 2019 los préstamos se mantuvieron por un aumento de usuarios de las bibliotecas que han compensado la caída de préstamos de contenido multimedia y musical. La asistencia ha crecido a las bibliotecas y las actividades también, como así el consumo del contenido público digitalizado.

Aunque los hábitos de lectura han cambiado y el tipo de soportes desde los cuales se lee se han diversificado, la mirada al presente y al futuro es positiva. Más del 80 % de los jóvenes considera que leer es una actividad emocionante y estimulante, que ayuda a comprender el mundo que nos rodea y que favorece a desarrollar una actitud más tolerante y abierta. Incluso, la mayoría de los jóvenes asocian la lectura a la felicidad. Algunos consideran que, en el futuro, los formatos de libros digitales y en papel convivirán. Otros sostienen que habrá más libros en formato digital que en papel. 

Pero ninguno de los jóvenes contempla la idea de que el libro o el hábito de leer pueda llegar a desaparecer. Esto significa que, así como el tiempo cambia las costumbres, la lengua evoluciona y la sociedad cambia, también se están diversificando las plataformas de lectura. Los hábitos cambian y las formas de transmitir la cultura de multiplican. Existen los canales, existe la audiencia, ahora solo hay que seguir fomentando la lectura como una de las bases de la sociedad libre e independiente

Un joven leyendo un libro de papel

Alai Renteria Durán y Pau Requena

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