La derecha uruguaya acaricia la presidencia del país

Zozobras en la política de Uruguay. Este El partido izquierdista Frente Amplio puede perder la presidencia del país frente al Partido Nacional en la segunda vuelta de las presidenciales de este domingo 27 de noviembre. Las últimas encuestas sitúan al opositor Partido Nacional en un 51% de voto, mientras que el actual partido del presidente obtendría un 43% del voto, muy lejos de su contrincante. Sería el final de quince años de gobierno frenteamplista. 

En la primera vuelta de las elecciones presidenciales del pasado 27 de octubre, el frenteamplista Daniel Martínez fue el candidato más votado, con un 39% de los votos. Tras él, quedaron el Partido Nacional con un 28’6%; y lejos quedaban, en la horquilla baja, el Partido Colorado y el Cabildo Abierto, con 12’35 y 11% respectivamente. Nadie consiguió mayoría absoluta y, por tanto, los dos más votados pasaron a la segunda vuelta. 

En un principio, el Frente Amplio tenía una brecha importante para poder ganar en la segunda vuelta. Sin embargo, los dos partidos minoritarios han respaldado a Luis Lacalle, el candidato nacionalista, en el denominado “coalición plural”. El movimiento ha funcionado, porque ha aglutinado todo el voto de la oposición entorno a Lacalle. El punto de encuentro de todo ellos: derrocar el gobierno frenteamplista. 

Precisamente, el Frente Amplio ha utilizado como arma arrojadiza la excesiva pluralidad de los apoyos del contrincante. Según el partido del gobierno, la coalición electoral opositora ya nace frágil, porque, dicen, lo único que tienen en común son las “ganas de sacarlos del gobierno”.

El Partido Nacional, por su parte, apela a un nuevo gobierno que se base en la pluralidad. Pero, además, al igual que otros movimientos de la derecha latinoamericana, ha desarrollado un discurso de tendencia populista, apelando al concepto del pueblo desencantado con la clase política. 

El legado del Frente Amplio

El Frente Amplio es una coalición de fuerzas de la izquierda uruguaya formada en 1971. Su apoyo fue considerable desde el inicio, siendo una de las piezas que ponía en jaque el histórico bipartidismo del país. Su primer gobierno, empero, no llegó hasta 2004, en plena crisis económica que sufrió el país. 

Desde 2004, la izquierda gobierna en Uruguay, hasta hoy. Los sucesivos gobiernos del Frente Amplio han conseguido un crecimiento económico anual sostenido de un 4% aproximadamente, y han hecho de Uruguay un país estable tanto social como políticamente; un hecho que contrasta con países del entorno, como Brasil o Argentina. 

No obstante, quince años de gobierno han menoscabado la gestión. Existen retos que no se han abordado íntegramente, como son el trabajo, la educación y la seguridad.  El politólogo Adolfo Garcé, en una entrevista ofrecida al BBC, habla de “conformismo”, por haber llegado a tener los mejores resultados de América Latina en ciertos ámbitos. Pero, aun así, las mejoras sociales de los últimos gobiernos son indiscutibles: reducción de la desigualdad social, nuevos derechos civiles, y la acción en ámbitos polémicos como la legalización de la marihuana. 

La oposición ataca la falta de pluralismo de la gestión del gobierno, y tiene el objetivo de impulsar la alternancia. El Frente Amplio alude a los retrocesos de derechos que el Partido Nacional esconde, dicen, tras su discurso. Al final, todo se decidirá el domingo: Daniel Martínez o Luís Lacalle; las urnas decidirán. 

Comments are closed.