Fuera tabúes: existen programas de ayuda social para las prostitutas

Las instituciones se organizan para mejorar las condiciones de vida de las trabajadoras sexuales

Por Alai Rentería y Pau Requena

Las ayudas sociales y los programas formativos dirigidos a las prostitutas existen, pero tienen poca visibilidad en el debate público. La sociedad civil se organiza para proporcionar información sobre los servicios y programas sociales que ofrecen las entidades. Las organizaciones y sindicatos alternativos se encargan de reunir al colectivo y guiarle para dar a conocer todas las herramientas disponibles.

Es por la inexistencia de leyes de protección y regulación del trabajo sexual, que prostitutas auto organizadas luchan por sus derechos a través las asociaciones.

Y es que en España, el trabajo sexual en sí no es un delito. Por ello, las prostitutas reclaman el derecho a que se reconozca su trabajo como a cualquier otra profesión, para recibir los beneficios de la seguridad social y poder acceder a las ayudas sociales.

Pero, ¿qué es realmente el trabajo sexual y cómo lo definen las prostitutas?. Ninfa, portavoz de la Asociación Feminista de Trabajadoras Sexuales (AFEMTRAS), define la prostitución como: “ofrecer unos servicios para quien los quiera, dentro de toda libertad. Es el intercambio de relaciones sexuales por dinero entre personas adultas, mayores de edad, es un trabajo”, defiende. Cuenta que desde AFEMTRAS, se organizan campañas de concienciación sobre el respeto a las trabajadoras sexuales.

En el 2014 se gestó la primera Asamblea de Activistas Pro-Derechos del Trabajo Sexual en Cataluña y, esta, se volvió la primera gran organización de España en representar al colectivo. Acontecimiento importante que impulsó la lucha de las prostitutas activistas.

Hoy en día existen distintas asociaciones y organizaciones que reivindican la lucha de las trabajadoras sexuales en España. Organización OTRAS, Aprosex, el Centro de Apoyo de Trabajadoras Sexuales en Murcia (CATS) y Putas Libertarias del Raval, son algunas de las entidades auto coordinadas para ofrecer programas de formación, ayudas y apoyo colectivo.

A pesar del auge de este movimiento en pro a las ayudas a prostitutas, las cifras de últimos estudios demuestran un descenso progresivo de la cantidad de mujeres atendidas desde los programas.

Programa del Ayuntamiento de ayudas a trabajadoras sexuales

Lo que muchas trabajadoras sexuales y ciudadanos no saben, es que parte del presupuesto del Ayuntamiento de Barcelona se dirige a la Agencia para el Abordaje Integral del Trabajo Sexual (ABITS). Un programa fundado en el 2006 que desarrolla análisis, diagnóstico, intervención directa y coordinación en el trabajo sexual de la ciudad condal.

El objetivo de la agencia es atender a las personas que ejercen el trabajo sexual en la ciudad de Barcelona, y prioritariamente a aquellas que se encuentran en situación de especial vulnerabilidad. Para que puedan conocer y ejercer sus derechos en igualdad de condiciones al resto. Esto se realiza a través de seis líneas de intervención.

A partir de estas líneas, el programa ABITS ofrece un servicio integral que abarca desde el apoyo psicológico hasta la formación con talleres educacionales.

Cuando el equipo de Ce trencada contactó con el consistorio, los trabajadores del Gabinete de Prensa del Ayuntamiento no estaban familiarizados con la existencia del programa ABITS. Esto reiteró la desinformación existente frente al tema, lo que plantea la pregunta del millón: ¿Si ellos mismos no lo saben, como se enterará una trabajadora sexual?

A pesar de los inconvenientes, desde el Servicio de Atención Socioeducativa de ABITS han contactado con el equipo y concedido una entrevista. Desde el programa han asegurado “una valoración positiva al abasto de intervención” puesto que contactan con “todas las mujeres que se dedican a los trabajos sexuales en la vía pública”. Además, los datos también demuestran un aumento en la ejecución de nuevos planes de trabajo por parte de las prostitutas.

Los agentes públicos no son suficientes

Aunque el ayuntamiento de la ciudad promueve un tándem institucional de ayudas, se necesitan más recursos. Asociaciones como AFEMTRAS o la ya mencionada Putas Libertarias del Raval, demuestran que hay ámbitos que se tienen que desarrollar a mayor escala.

Es relevante el trabajo que realiza la Cruz Roja de Barcelona con el servicio de Atenció Integral a Dones (AID). El sector está sufragado en un 50% con fondos municipales. Según el último estudio publicado, cada año la Atenció Integral a Dones ofrece auxilio a 311 trabajadoras sexuales.

Este último año, el programa de la Cruz Roja ha tratado con casi 1000 mujeres y visitado más de 280 locales en 2019, el doble que los que visitó ABITS. Sin embargo, la relación con el Servicio a Atención Socioeducativa (SAS) y el Programa general de ABITS es fructífera, se calcula que el año pasado se derivaron a 80 mujeres desde la Cruz Roja al SAS.

Maria Blasco, técnica del proyecto para las trabajadoras sexuales de la Cruz Roja, explica que son ellos mismos quiénes buscan a las trabajadoras sexuales para informarles de sus servicios.

La unidad móvil visita las calles donde se encuentran las mujeres trabajando, y también visitan los locales privados, clubes y pisos de Barcelona. En el proyecto se plantean dos focos de acción básicos: el acercamiento a las trabajadoras sexuales que ejercen en la vía pública y a las que lo hacen en lugares cerrados. El gran número de voluntarios que participan al proyecto de calle compensa el hecho que la unidad móvil no tenga subvenciones municipales.

Maria explica que, desde el programa, buscan dirigirse a las trabajadoras de forma global: “Es un servicio para todas, la que quiera participar, no importa donde trabaje o si no tiene papeles. Aquí no discriminamos a nadie, al contrario, queremos ayudar e informarlas a todas”, ha resaltado.

El programa de la Cruz Roja se rige bajo cuatro focos de acción principales, que determinan la línea de todo el servicio.

Palabras de una prostituta indignada

Janet, trabajadora sexual de 60 años de edad, es una de las activistas de la organización Putas Libertarias de Raval. La asociación a la que representa nació de la unión del colectivo de trabajadoras sexuales que ejercían (y muchas aún ejercen) en las vías públicas del barrio. “Nosotras decidimos cuándo, cómo y por qué. Hay mujeres que quieren ser putas y hay otras que necesitan una oportunidad para dejar el trabajo sexual, pero una salida real”, expresó Janet. Mientras reivindicaba la importancia de los programas de ayuda a las trabajadoras sexuales y el reconocimiento laboral.

La desinformación es un problema vigente

Los medios de comunicación no dan casi visibilidad a la promoción de actividades para prostitutas. En los últimos tres años se han publicado únicamente cinco noticias sobre estas ayudas en diarios digitales. Es por esto que las asociaciones crean sus propios blogs y perfiles en redes sociales para publicar noticias, novedades, entrevistas y todo tipo de contenido que visibilice los programas existentes. El trabajo sexual es una realidad y es necesario que se incluya en el debate público.

Una de las prostitutas activistas de la Organización 'Putas libertarias' al frente de una manifestación en la calle. Fotografía extraída del twitter de Putas Libertarias
Una de las prostitutas activistas de la Organización ‘Putas libertarias’ al frente de una manifestación en la calle. Fotografía extraída del twitter de Putas Libertarias.

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