¿El fotoperiodismo va a desaparecer?

El mundo tecnológico y digitalizado pide una reestructuración del fotoperiodismo

Inés Rey

En los últimos años, con la fotografía digital, internet y los Smartphone, se ha democratizado, a unos niveles impensables hace unos años, la fotografía, su acceso y su difusión. Es decir, cualquier persona puede hacer una fotografía con su móvil, sin necesidad de dominar la técnica y sin la necesidad de comprar caras herramientas que antes eran necesarias para hacer una fotografía. Además, quien hace una fotografía puede también compartirla con quien desee. En resumen, cualquiera puede ser fotógrafo.

Un usuario común haciendo una fotografía con su Smartphone / UNSPLASH

En consecuencia, actualmente la sociedad recibe abundantes relatos de los sucesos del mundo. Pero, por otro lado, ahora no sabemos quién es el autor de la fotografía, por lo que las fakenews y las fotografías manipuladas (tan abundantes hoy en día) son más difíciles de contrastar. Rebeca Pardo, profesora e investigadora de fotografía y fotoperiodismo, lo explica así: “Siempre se han podido manipular las fotografías, pero antes más o menos sabías quién te enviaba la foto y podías comprobarlo. Ahora, por la inmediatez, los filtros que debería haber no están. Un fotoperiodista debería tener nociones de deontología periodística, de derecho, de ética… que un usuario común con un móvil en la mano no tiene”. 

Y es que el hecho de que cualquiera pueda ser fotoperiodista lleva al intrusismo laboral. Es decir, hay gente que no está profesionalmente preparada para dedicarse a la fotografía, pero se introduce a trabajar en el ámbito. Rebeca Pardo lo explica: “En la medicina sería impensable, pero en el ámbito de la fotografía, cualquiera que haga buenas fotos, puede ser periodista. Ahora cualquiera con un teléfono móvil puede subir sus fotos y venderlas.”

Además, ahora, la fotografía, si se realiza en el momento inmediato de la acción, aunque no tenga una buena calidad, es la fotografía que sale en todas las portadas. Asimismo, se reciben muchas fotografías incluso a un precio gratuito, ya que muchas personas quieren que se publique su fotografía en los medios y no quieren cobrar. Y esto hace que caigan en picado los precios de fotografía. “Yo conozco a mucha gente que ha dejado el fotoperiodismo o que lo va a dejar por temas económicos. Yo misma fui cuatro años fotoperiodista en Perú, pero cuando volví aquí no quería seguir trabajando porque no estaba dispuesta a no cobrar.”-cuenta Rebeca. De hecho, hay muchos medios que han despedido a toda la plantilla de fotoperiodistas porque consideran que los periodistas con un móvil ya pueden hacer el trabajo de un fotógrafo.

Fotografía destacada por Photographic Social Vision por ser un buen ejemplo de fotoperiodismo. no solo prima el momento, sino la calidad y profundidad, La fotografía captura la quema de contenedores por parte de independentistas radicales durante el Tsunami Democràtic. /. MIREIA COMAS

Actualmente, la mayoría de las fotografías de los medios de comunicación son fotografías de agencias como Reuters, AP y EFE. Los medios de comunicación les pagan una tarifa anual que les permite disponer de fotografías de todo el mundo hechas por grandes fotógrafos. Y este contrato les sale más económico a las empresas comunicativas, que no disponer de fotógrafos en plantilla. Silvia Omedes, fundadora de Photographic Social Vision, afirma: “Las agencias quieren tener el máximo número de clientes, y, en consecuencia, elaboran una fotografía muy directa, muy expresiva, pero con pocos niveles de profundidad. Las agencias venden postales de impacto, pero no venden proyectos que vayan a fondo”. 

Asimismo, que los medios de comunicación se nutran mayoritariamente de fotografías de agencias es empobrecedor, ya que conlleva a que solo se tengan fotografías de los hechos, y que falten los antecedentes y las consecuencias. Por lo que las fotografías no aportan continuidad, interpretación, contextualización, sino que son simples impactos. Como bien Silvia Omedes afirma: “El fotoperiodismo tendría que ser una lupa que nos permitiera comprender la realidad con profundidad. No ser una bofetada, sino que nos permitiera tener un juicio de la realidad.” Rebeca Pardo añade: “Esto son unas implicaciones que para mí son muy graves. Porque para mí un fotoperiodista domina, sabe la técnica, sabe el lenguaje de la fotografía, trabaja la profundidad.”

Fotografía publicada en el Instagram de Photographic Social Vision destacando que es una fotografía que enaltece la belleza, la experiencia, la sabiduría y la vida cotidiana de la mujer gitana, dándole la dignidad y respeto que se merece. / JACQUES LEÓNARD

En respuesta a esta situación, las expertas afirman que ha de haber una reestructuración del fotoperiodismo. “La práctica se está adelantado a todo y en algún momento se tendrán que analizar las consecuencias de todo esto. Yo creo que la profesión está cambiando, estamos en un momento de cambio”- afirma Rebeca. Y, efectivamente, el fotoperiodismo, en esta etapa tecnológica, está buscando alternativas a los medios tradicionales: como festivales, concursos, becas, internet, redes sociales… Donde el fotoperiodismo actúa más hoy en día es en la prensa digital y en Instagram, una gran fuente de fotoperiodismo. De hecho, el conocido #Documentaryphotography aglutina los mejores trabajos periodísticos del siglo XXI.

Captura de pantalla del Instagram de #documentaryphotography

Hay esperanza. “El fotoperiodismo no morirá nunca. El ser humano necesita explicar qué está ocurriendo y compartirlo con la gente. Igual que los escritores no dejarán de escribir y los periodistas nunca dejarán de relatar”, afirma Silvia Omedes. Rebeca Pardo, cree, al respecto, que tampoco se ha de idealizar la figura del fotoperiodista. “Las películas solo hacen que idealizar el fotoperiodismo de guerra o de grandes paisajes. La gente se piensa que es eso, y luego ve que nunca hay trabajo”. 

Además, también se tendría que hacer un replanteamiento sobre qué es el fotoperiodismo, cuál es su misión y sus funciones, para que se valore universalmente esta figura y no se piense que puede ser fotoperiodista cualquier persona con un móvil, ya que los expertos consideran que el fotoperiodismo es algo más. De hecho, hasta los investigadores consideran que no hay unanimidad en cuanto a la definición del fotoperiodismo, sus tipologías y sus funciones, ya que el fotoperiodismo no es un gran campo de investigación. “La fotografía nunca ha sido académicamente estudiada como tal. De entrada, hay enormes dificultades para encontrar un criterio unánime en cuanto a qué es, cuáles son sus géneros, sus subgéneros”- expresa Rebeca.

O quizá la solución es que todos aprendan bien a hacer de fotoperiodistas, como Rebeca considera: “Creo que en un futuro todo periodista será periodista sinfónico. Aquellos que narren historias serán capaces de hacer fotos, vídeos y escribir. Y aquellos que lo hagan con mayo estilo, serán los que llegarán a dedicarse”.

Se ha de aprender a hacer fotoperiodismo de calidad, de profundidad. En vez de sustituir el verdadero fotoperiodismo por la fotografía que todos podemos hacer. Lo que está claro es el gran poder del fotoperiodismo. El fotoperiodismo, en muchas ocasiones, ha conseguido cambiar la sociedad. Por ejemplo, el fotoperiodismo en la Guerra de Vietnam, que hizo cambiar la visión de la guerra en la sociedad americana e hizo que la opinión pública se opusiera a la guerra. Y es que el dicho no es en vano: “Una fotografía vale más que mil palabras”.

Una de las imágenes icónicas del conflicto de Vietnam, en la que se ve a una niña de nueve años, Phan Thi Kim Phuc, corriendo desnuca y aterrorizada por una carretera tras un ataque con napalm. /NICK UT

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