De «Super Mario» a «Conde Draghula»: el paso de Mario Draghi por el Banco Central Europeo, a juicio

Draghi dice adiós al BCE dejando huella y anuncia medidas agresivas para afrontar una inminente recesión económica

«Dejo la presidencia del BCE con el convencimiento de que el Consejo de Gobierno y yo tomamos las medidas que consideramos necesarias en cada momento y siempre de acuerdo a nuestro mandato», ha anunciado Mario Draghi en su última reunión como Presidente del Banco Central Europeo, el pasado jueves 24 de septiembre.

El Consejo de Gobierno del BCE ha decidido afrontar la inestabilidad que está viviendo de forma contundente. Además de la preocupante guerra comercial entre Estados Unidos y China, y la incertidumbre que genera el Brexit en los mercados financieros, el Banco Central Europeo trata de reconducir su última decisión: su vuelta al programa de compra de deudas que decidió dejar atrás a finales de 2018.

Christine Lagarde, política francesa, actual directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI) y Presidenta del BCE a partir del 1 de noviembre de 2018, hereda un legado envenenado. Por un lado, el Consejo de Gobierno se encuentra totalmente dividido por la política monetaria a seguir: mientras algunos consejeros apuestan por la vuelta a la compra de activos de los países miembros endeudados, con el fin de acabar con la desaceleración que sufre el Euro desde finales del año paso; otros denuncian la normalización de una política monetaria que no genera crecimiento sino una «inminente recesión»

Los puntos clave de los 8 años de Draghi como Presidente del BCE

Desde que Mario Draghi iniciara su andadura como Presidente del BCE en 2011, fueron muchos los que le apodaron SuperMario, alabándose su buena respuesta a la crisis. Draghi se convirtió en «el hombre que salvó el Euro y a Europa» para la mayor parte de los economistas. Sin embargo, ocho años después su buena imagen se ha difuminado.

Mario Draghi tomó el relevo de Jean Claude Trinchet, quien gestionó el BCE desde 2003 hasta 2011. El economista francés respondió a la crisis financiera de 2008 sin arriesgar demasiado. Durante sus últimos tres años de mandato; los expertos consideraron que Trinchet llevó a cabo un política monetaria poco expansiva y sin aportar grandes estímulos financieros a los países en recesión, a diferencia de Estados Unidos o Reino Unido. De esta forma, la economía europea se estancaba a niveles agigantados.

En 2011, Draghi se pone al frente del Banco Central Europeo bajando los tipos de interés, como primera medida de su mandato. Es el único Presidente del BCE que nunca los ha subido: en ocho años los ha bajado o mantenido.

Su mandato en el Banco Central Europeo viene marcado por dos etapas: de 2011 a 2014 trató de salvar el Euro y lo consiguió; y, a partir de 2015, ha intentado que la Eurozona crezca y no se estanque.

Durante su primer año, en julio de 2012, Draghi aseguró en una conferencia en Londres que «el BCE estaba dispuesto a hacer lo que fuera necesario para preservar el Euro”, dejando ver que trataría de comprar la deuda pública de los países insolventes (entre ellos España, Portugal, Grecia e Italia) para refinanciarlos a un interés ínfimo. Redujo las primas de riesgo y consiguió cierta estabilidad,

Esa afirmación se materializó en enero de 2015; cuando Draghi, tras tres años de mandato y ver el bajo crecimiento e inflación que mantenía la Eurozona, decidió poner en marcha el Programa de Compra de Deuda (IQ) que comenzó en marzo de ese año. La anterior política monetaria no generaba desarrollo económico, simplemente aplacaba ciertas crisis de liquidez internas de algunos países.

Desde entonces hasta finales de 2018 se han inyectado en la economía europea 2.6 billones de euros. No obstante; esta política de compra de deuda también preocupa al sector económico, ya que aporta financiación artificialmente abaratada para ayudar a los gobiernos de los países endeudados. En un primer momento; parecía una medida acertada, sin embargo no se tuvo en cuenta la falta de incentivos que el BCE genera en esos países para la inversión. De esta forma, estos países se han relajado estos últimos años, acomodándose en el no crecimiento y normalizando esta medida de carácter (en un principio) temporal.

En diciembre de 2018 el BCE decidió cambiar de estrategia y dejar de comprar deuda, con el objetivo de volver a normalizar la política monetaria. Sin embargo, tanto la guerra comercial entre Estados Unidos y China como la incertidumbre del Brexit, impiden que la Eurozona vuelva a la normalidad. Y, el pasado septiembre, Mario Draghi se vió obligado a dar marcha atrás y volver a la compra de deuda, «enquistándose el sistema» según expertos como Luis Doncel, jefe de la sección de economía de El País.

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