Energía nuclear: ¿el fracaso del siglo XX?

YOHANA GONÇALVES, SERGI PERALTA Y ARIANA RUIZ

Chernóbil, fatídico icono de lo nuclear por antonomasia, vuelve a ser tendencia—y no precisamente porque instagramers varios acudan a fotografiarse al lugar como si de un escenario idílico se tratase— de la mano de la miniserie de HBO creada por el estadounidense Craig Mazin.

El accidente nuclear más célebre reabre un debate que siempre estuvo latente: Nucleares? No, gracias —como rezaba el emblema creado por la danesa Anne Lund en 1975 que así se tradujo en España— o, por el contrario, ¿este baile de neutrones y protones cuenta con una faceta más beneficiosa de lo que se pretende hacer creer desde diferentes sectores?

Primeramente, conviene establecer en qué consiste el citado modelo energético. Según afirma el Consejo de Seguridad Nuclear, la energía nuclear <<es la energía contenida en el núcleo de un átomo. Los átomos son las partículas más pequeñas en que se puede dividirse un elemento químico manteniendo sus propiedades. En el núcleo de cada átomo hay dos tipos de partículas (neutrones y protones) que se mantienen unidas. La energía nuclear es la energía que mantiene unidos neutrones y protones>>.

Problemas desde el inicio

En la década de 1950 se pensó que la energía nuclear podría ofrecer un futuro mejor con una energía más barata y abundante para que disminuyera el coste de la electricidad y sustituyera los combustibles fósiles. Sin embargo, estas buenas intenciones también llevaban consigo una serie de complicaciones que, hasta ahora, no se han podido resolver.

Según Marcel Coderch —ingeniero experto en energía y presidente de la Autoritat Catalana de la Competència— «después de 50 años del inicio de la energía nuclear, no se ha encontrado una solución ideal para contrarrestar los problemas principales de esta fuente». Un total de cuatro problemas hacen que la apuesta por el modelo nuclear, según afirma Coderch, no sea rentable y, hasta ahora, no se ha encontrado ningún reactor capaz de dar una solución completa. Los costes, la seguridad, la proliferación militar y los residuos hacen que la posible ‘solución del futuro’ haya terminado una batalla perdida.

Existen una serie de debates que definen a la energía nuclear como un acto condenado, como, por ejemplo, en el caso de China; pero aún siguen existiendo otros países que se enfocan en una diferente opinión: sustitución de esta energía por alguna otra.

El fin de la energía nuclear

El estudio The Future of Nuclear Power, realizado en 2003, concluyó que la inversión en energía nuclear “solo se justificaría si contribuyera significativamente a reducir el cambio climático”. Esta, sin embargo, no parece una opción realista, pues ningún diseño de reactor ha sido capaz de evitar los cuatro grandes problemas mencionados. 

En 1974, la Agencia Internacional de la Energía Atómica (IAEA) auguró que en el siglo XX se generarían hasta 5300 GW de energía nuclear. La realidad dista mucho de las previsiones: únicamente se producen 350 GW (un 10’15% del consumo eléctrico, un 2% de la energía mundial). 

El presidente de la Autoritat Catalana de la Competència Marcel Coderch se muestra claro, conciso y contundente con el diagnóstico: “la energía nuclear es el fracaso económico y tecnológico del siglo XX”. ¿Su predicción? En 50 años ya no habrá ningún reactor nuclear.

Esto presagia un negro futuro para el sector energético catalán. El 50% de la electricidad que se consume es generada por las centrales nucleares de Ascó y Vandellós. “¿Nos ponemos a trabajar para cuando tengamos que cerrar estas centrales?”, se pregunta Coderch. Y es que está previsto que, de cara a 2035, se clausure toda producción de energía nuclear en España.

¿Cuál es el futuro de este modelo?

El doctor en geografía Sergi Saladié lo tiene claro: un futuro basado de forma exclusivamente en energías renovables es posible. Experto en el impacto de las centrales eólicas, pone el ejemplo de la isla danesa de Samsø, “la isla de las energías renovables”.

Saladié menciona que el plan sería también aplicable en Cataluña y La Llacuna —municipio de la provincia de Barcelona— es muestra de ello. Con la venta de la electricidad producida por un molino de viento, el Ayuntamiento paga la factura municipal de electricidad, que incluye equipamiento y alumbrado público. 

Coderch no es tan optimista. “Sustituirlo por nuevas es inviable de momento”. El ingeniero también tiene dudas sobre el eventual cierre de las centrales nucleares:

En el gobierno español, por su parte, también reina la incertidumbre. Se ha implantado la voluntad de desnuclearizar el país, pero aún no se ha elaborado ninguna ley para combatir el cambio climático. El informe de la comisión de expertos, tal como recogió El Periódico, considera “la energía nuclear un elemento clave en el sistema energético de las próximas décadas”. Existe una voluntad, pero no un plan real. 

Contraria a todas estas opiniones, la asociación Jóvenes Nucleares, cuyo objetivo es difundir los conocimientos sobre este tipo de energía, integrada en la Sociedad Nuclear Española, ve en las nucleares un futuro brillante. Basándose en el informe del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC), concluyen una serie de puntos:

  • Hay que impulsar las energías renovables al máximo.
  • Mantener e impulsar la tecnología nuclear mientras sea necesaria para mitigar las emisiones de CO2.
  • Abandonar los combustibles fósiles lo antes posible.

También critican la «injustificable» restricción de 40 años de la vida útil de las centrales nucleares españolas y advierten que «renunciar a los beneficios de la generación nuclear por posicionamientos meramente ideológicos o partidistas puede comprometer seriamente el cumplimiento de los objetivos medioambientales marcados para paliar los efectos que el cambio climático está ya provocando en el planeta».

«Si no se extiende la vida operativa del parque nuclear, su contribución será sustituida por el gas natural. […] El cierre anticipado de las centrales nucleares supondría un incremento de costes de generación y un incremento de las emisiones de CO2.

Daniel Gallego, coordinador de Jóvenes Nucleares en Cataluña

La no reproducción, ¿una solución?

«Tener más de dos hijos es egoísta e irresponsable» afirmaba el biólogo de la Universidad de Standford Paul R. Ehrlich, en una entrevista en El País, ilustrando las externalidades de la superpoblación. Coderch comparte esta tesis y va más allá: no solo hay un exceso demográfico, sino que debería desincentivarse el consumo.

“Si  quisiéramos realmente empezar a frenar un poco el consumo, únicamente haría falta una ley, de un artículo, de una línea, muy sencillo: la publicidad es delito de incitación al consumo».

«Los estudios dicen que para tener un nivel de vida como el actual, a nivel mundial,  no puede haber más de dos o tres millones de personas. Hoy ya somos siete mil», sostiene Coderch. En esta línea, considera que la situación es un problema de sencilla solución: «si de cada dos, solo tenemos un hijo, en una generación ya habremos dividido entre dos la población mundial», ya que «matemáticamente es un problema muy fácil de resolver».

“Las soluciones individuales son muy loables […], pero testimoniales, y yo creo que, o bien este problema se enfrenta dentro de las estructuras políticas y sociales de verdad […] con algunas restricciones, o todos los esfuerzos que podamos hacer a nivel individual […] son insuficientes”

Coderch cita como ejemplo de ejercicios individuales sostenibles la acción que ha llevado a cabo Greta Thunberg, que acudió a la Cumbre del Clima en el catamarán La Vagabonde a fin de, según la activista sueca, evitar la contaminación. La expedición no estuvo exenta de debate: desde la asociación de Talavera de la Reina, que ofrecía al burro Platerito a modo de medio de transporte a la activista, hasta aquellos que han aludido al diésel que, según parece, empleaba el tren del que también se sirvió para personarse en el encuentro climático.

A propósito del mañana

Desde Jóvenes nucleares, afirman que en ninguno de los escenarios contemplables «parece que la energía nuclear vaya a perder fuerza en el mix energético global en el horizonte de 2040». Coderch, por contra, pronostica una nula proyección al sector. Como dijo Nikola Tesla, «dejemos que el futuro diga la verdad».

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«Reducir el estigma permite que más personas asexuales puedan ‘salir del armario’ con menos miedo a hacerlo»

Pablo Ortiz Navarro es el presidente de la Asociación Catalana de Asexuales (ACA), una organización que se encarga de fomentar el crecimiento sobre la asexualidad, así como también, ayudar a las personas a conocer y aceptar esta orientación sexual. En ella trabajan activistas y profesionales del mundo de la sexología, sin recibir ningún ánimo de lucro; así como Pablo Ortiz que dedica sus tiempos libres para formar parte de esta organización.

· ¿Cómo llegaste a la conclusión de que eras asexual? ¿En qué etapa de tu vida estabas?

Como todo el mundo, lo más importante para poder identificarse como asexual, es saber que la asexualidad existe. En mi caso lo descubrí a los 24 años, después de saber desde la adolescencia que había algún tema a descubrir al respecto. Mucha gente, en cambio, están descubriendo ahora con más de 50 años que siempre han sido asexuales, pero no sabían que el término existía ni que había más personas así.

· ¿Qué crees que es la cosa más difícil de ser asexual, tanto a nivel personal como social?

Las realidades de las personas asexuales cambian mucho según el contexto en el que se encuentran. También las dificultades son mayores a más interseccionalidad existe. A modo de ejemplo, las mujeres asexuales pueden recibir violencia ginecológica por el hecho de serlo. Tampoco se recibe el mismo tipo de presión social en función del género. Las relaciones sociales, por lo general, suelen ir peor siempre, por el papel prioritario que se le da siempre a la sexualidad y entendida de una única manera.

· Cuando le dices a una persona, que acabas de conocer, que eres asexual, ¿Cuál es su reacción?

En mi caso, interés. Pero eso seguramente se debe a que no permito que se me acerque gente que pueda reaccionar negativamente, cosa que sí que viven otras personas asexuales.

· ¿Has sentido algún rechazo social por identificarse a la sociedad como asexual?

Siempre. Aunque es discreto y no siempre adquiere la forma de un discurso de odio (que también lo he vivido por parte de profesionales de la salud), suele haber un gregarismo (entre personas heterosexuales o entre homosexuales e incluso bisexuales) que busca excluirnos.

· ¿Crees que la sociedad sabe que existe esta orientación sexual? ¿Por qué?

Una parte pequeña de la sociedad lo sabe. Al menos tú y yo, para comenzar. Y cada vez más gente. Pero esto es algo que vamos consiguiendo poco a poco, con mucha paciencia, pedagogía y, sobre todo, desestigmatización. Reducir el estigma permite que más y más personas asexuales puedan ‘salir del armario’ con menos miedo a hacerlo.

· ¿Qué condiciones crees que faltan para que las personas reconozcan que son asexuales?

Lo más importante es disponer de toda la información al respecto, así como de respetarse. A partir de ahí, cada persona puede identificar ser asexual y hacerlo público o no, y usar la etiqueta como medio para entenderse mejor y si es necesario, buscar apoyo.

· Siguiendo esta misma línea, ¿qué crees que se puede hacer para que sean más reconocidos?

El reconocimiento de las orientaciones sexuales debe ser el suficiente a nivel legal para que se garanticen plenamente los Derechos Humanos de todas las personas a todos los niveles, algo que aún no hemos acabado de alcanzar. A nivel social, es necesario seguir trabajando con la formación, divulgación. Algo vital en todo esto es hablar siempre de comunidad LGTBIQA+, que se entienda que hay vida más allá de la alocisheterosexualidad y que estas realidades se enseñen desde los centros de educación obligatoria.

· ¿Crees que sigue siendo un tema tabú?

Socialmente no parece, aunque sí que da la sensación de que se intenta que el tema no se tenga en cuenta, que las personas asexuales quedemos en un segundo, tercer o cuarto plano (aquel en el que no haya visibilidad ni, por tanto, acción política).

· ¿Crees que existen personas que son asexuales, pero no lo saben por desconocimiento?

Por supuesto. Puede que la mayoría de personas asexuales se encuentre en esa situación.

· O por el contrario, tienen miedo de definirse como tal (como sucedía con los homosexuales años atrás), ¿Qué recomendaciones le darías?

También hay gente en esa situación. Como comentaba antes, reconocerse como asexual tiene inconvenientes por el estigma asociado, que es el precio a pagar por hacerlo público. También tiene un precio el no permitirse ser lo que se es. Aquí es donde cada persona decide qué precio prefiere pagar y si se admite a sí misma. Por mi parte, veo positivo para la propia salud mental aceptar la propia orientación sexual, en este caso, asexualidad, aunque puedo entender que a alguien le cueste o incluso decida no hacerlo.

· ¿Los asexuales son vistos de una forma más negativa o como una minoría comparado con las otras orientaciones sexuales del grupo LGBTQIA+?

No me gustan este tipo de comparaciones porque no creo que aporten nada positivo a ninguna persona. Sí que es evidente que toda la comunidad LGTBIQA+ sufre discriminación por su orientación sexual, afectiva o identidad de género. A partir de ahí, también depende mucho del contexto. Por ejemplo, no conozco ningún país en que se castigue con pena de muerte ser asexual, cosa que sí que pasa con personas homosexuales. Las personas transgénero tienen probablemente la menor tasa de ocupación con diferencia. En un estudio hecho en una universidad estadounidense se descubrió que en el campus las personas asexuales eran las más discriminadas.

· En su momento la asexualidad fue reconocida como una ‘enfermedad mental’, ¿qué piensas sobre esto? ¿crees que este hecho fue desmentido tarde?

Si tomamos como referencia el DSM, que en 2013 publicó que la asexualidad no es una enfermedad mental, pues siempre habrán llegado tarde. Lo único correcto es que nunca se hubiera visto como enfermedad mental.  

· ¿Crees que los medios de comunicación tocan este tema de una forma correcta?

Cada vez mejor. También hay cada vez una mayor consciencia de que esto no es algo que se nos ha ocurrido a cuatro personas que nos aburríamos en casa, sino que es una realidad social que siempre ha estado ahí y que desde círculos con fuerza (entre ellos, la psicología y la sexología) se ha intentado ocultar.

· ¿Las redes sociales dificultan o ayudan a difundir más este tema?

Opino que ayudan. Por supuesto, las redes sociales dan cobijo a ‘trolls’ que sólo buscan hacer daño, pero darles altavoz aunque fuera para criticarlos sólo los retroalimentaría y sería injusto con las personas que de manera cuidadosa y rigurosa buscan hacer divulgación. Justamente las redes sociales están siendo una herramienta increíble para permitir que las personas asexuales se encuentren, compartan experiencias y se apoyen mutuamente. Además, facilita los vínculos con otras realidades en situaciones similares, como toda la comunidad LGTBIQA+.

· ¿Crees que existen mitos sobre la asexualidad?

Muchísimos; pero sobre todo hay prejuicios y estereotipos. Parte importante de los estereotipos viene del machismo y de lo que se espera que haga cada persona según el género que se le asigna socialmente. Pero también hay muchos prejuicios sobre la conducta sexual de las personas asexuales (la cual, es distinta en cada persona asexual), su posición ante el sexo (confundiendo la asexualidad que es una orientación social con posiciones particulares como es la antisexualidad) o su propia identidad (varios estudios recogen que las personas asexuales suelen ser deshumanizadas por la sociedad).

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Nellie Bly: Un periodismo encubierto

La primera reportera infiltrada que logró contar verdades e injusticias hacia la mujer del siglo XIX

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Mujer y lucha libre: ¿marginación o impulso?

A pesar de un reciente interés por la figura femenina en la lucha libre, esta sigue siendo una minoría

YOHANA GONÇALVES – ARIANA RUIZ – SERGI PERALTA

La lucha libre es un deporte espectáculo que muchos catalogan como un deporte de ‘hombres’ porque es considerado «violento y agresivo»; al igual que las demás actividades que conllevan fuerza como el boxeo o el karate. En el caso de las artes marciales, la mujer siempre se había visto como ‘la que llevaba los números’. En todos los combates se veía a una figura femenina con un físico atractivo llevando un cartel que decía ‘round 1’. En pocas palabras, se le otorgaban unos minutos de fama solo por ser un objeto que generaba belleza. Sin embargo, en los últimos años las mujeres han comenzado a callar el machismo y a reclamar las oportunidades que merecían.

A fin de cuentas, este deporte de lucha es digerido de distintas formas alrededor del mundo. Internacionalmente, a este ámbito femenino se le otorga más reconocimiento, porque se ha generado una mayor constancia y se han abierto más caminos. Específicamente en los Estados Unidos, Japón y Reino Unido, la lucha libre femenina se ha expandido más que en España. En estos tres territorios, se pueden encontrar empresas que se dedican únicamente a la mujer -aspecto impensable en el ámbito español, ya que a lo máximo que se puede luchar es en un combate intergénero.

Algunas referencias de la lucha libre en el ámbito femenino a nivel mundial son personajes muy conocidos en este deporte: Becky Lynch y Ronda Rousey definen y realzan la lucha libre femenina en Europa y América

La mujer ha ganado más peso al subirse al ring en los combates. La comparación de lo actual con lo antiguo es fascinante. El machismo se disminuye cada vez más en, como algunos dirían, un deporte de ‘golpes’. Tanto es así que WWE realizó un evento exclusivo para resaltar el género femenino en la lucha libre: Evolution WWE. Celebrado en Nueva York en 2018, logró que las mujeres hicieran levantar al público de sus asientos, llegando algunos aficionados a calificar el evento del «mejor del año».

Por otro lado, al contrario de América, en España, afirma A-Kid, “las mujeres wrestlers son aproximadamente un 5%”. Esto genera una dificultad adicional para alcanzar la paridad. Específicamente, en Barcelona, la Academia RIOT cuenta con tres principales: Dafne Cepeda, Hanah y Eddie Punk. La poca difusión y asistencia de mujeres ha provocado que no se llegue al mismo nivel que en los demás continentes.

Sin embargo, existen mujeres como Yawara —nombre de guerra de la criminológa Dafne Cepeda— que siguen este camino para romper con los estereotipos. Karateka en ejercicio —su otra pasión—, cuenta con alegría y optimismo sus periplos por este ámbito, aún eminentemente masculino.

El relato de Cepeda es vivo y esperanzador en lo tocante a la incursión femenina en este área. En su recuerdo no hay episodios de discriminación por su condición de fémina ni, por suerte, nada que se le parezca. Su historial vuelve a evocar a esa cofradía de luchadores que no sólo se tratan con suma cordialidad, sino que trascienden a las atribuciones meramente ritualistas del combate. Una relación de afecto que va más allá. Sus inicios, en consonancia con los de sus colegas, parten de un primer contacto televisivo, junto a su padre, en el que, como espectadora, queda fascinada por el desarrollo del show. Como su compañero —y adversario en el ring—Morillas, a partir de ese momento, emprenderá un camino que la atrapará en cuerpo y alma.

Las mujeres pueden llegar a sentir miedo por unirse a este deporte, ya sea por los ejercicios o por el posible encuentro con el machismo. Sin embargo, según Yawara, el problema del poco porcentaje de mujeres en la lucha libre en España es porque «tienen miedo de practicar los ejercicios y realizar las volteretas».

«Las mujeres van con una idea errónea sobre la lucha libre. Yo estuve en el mundo de la lucha. A veces las chicas me dicen: ‘¿cómo es que tu chico ha hecho eso?’. Pero lo que no saben es que yo también lo puedo hacer y, por lo tanto, tú o cualquiera puede. Solo se necesita practicar».

https://youtu.be/spRqWWxohik

La realidad es que en este deporte la figura femenina ha tenido que esforzarse el doble que los hombres para lograr un espacio en el ring. En muchas ocasiones, la mujer en un combate de intergénero puede ser vista como un símbolo de debilidad y, más aún, en ejercicios que puedes recibir un golpe de un adversario masculino. Esta es una de las razones por las que las mujeres niegan el practicar este deporte. El sentir ese miedo de ‘poder morir’ hace que se apunten menos y, a su vez, haya menos oportunidades para las que ya están en este mundo. “Las mujeres vendrían, al menos una vez, a las prácticas si la clase la diera una mujer”, afirma Yawara.

La figura de una mujer frente a otra mujer puede causar más confianza, pero en este mundo donde casi el 90% son hombres, se tendrá que luchar con ellos hasta alcanzar un número igualitario: “quizás sea difícil”, asegura A-Kid. 

Algunos culpan la minoría femenina por la poca difusión. ¿Pero tendrá que ver? Muchas mujeres que están en este ámbito afirman que quieren luchar con otras mujeres porque es más igualitario, así como Dafne.

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Lucha libre: el arte del engaño

Desde 2017 la lucha libre vive un auge sin precedentes en España llegando hasta cotas inimaginables como la contratación por parte de WWE, la empresa líder del sector, de un luchador nacional: A-Kid

ARIANA RUIZ, SERGI PERALTA Y LENNY YOHANA GONÇALVES

Cuando se piensa en lucha libre, a menudo aparecen imágenes relacionadas con sangre, sudor y lágrimas. El luchador, un rudo bigardo con unos bíceps de tamaño descomunal y rebosante de testosterona, amante de la violencia, la cerveza y el rock & roll

El mundo de la lucha libre es complejo y requiere atención. Es un mundo complicado de entender si no se ha vivido nunca. Es la simulación de un combate. ¿El gran prejuicio? Es falso. Es un deporte violento, solo apto para bárbaros, que consiste en darte golpes. Y falsos, para empeorar las cosas. En definitiva, un deporte que no es deporte. Una pérdida de tiempo, vamos.

La realidad, sin embargo, es muy distinta. ¿QUÉ ES REALMENTE LA LUCHA LIBRE? Dejemos que ellos mismos nos lo expliquen. 

WWE abajo y… ¡Arriba España!

Antes que nada, es necesario poner un poco de contexto. El wrestling español está viviendo un período de auge. Esta etapa, sin embargo, coincide con un declive generalizado del interés del público por WWE, la empresa líder del sector. Desde 2017, la audiencia de sus dos programas principales, Monday Night RAW y SmackDown Live, ha descendido vertiginosamente a nivel mundial y, en ambos casos, se ha superado en múltiples ocasiones el mínimo histórico (la marca roja registró su peor dato de audiencia en día no festivo el pasado 11 de noviembre). El único repunte significante de este período pertenece a la marca azul y fue consecuencia directa del cambio de cadena de emisión, empezando a ser retransmitido a través de FOX.

El caso de España es aún más notable. En marzo de 2017, los dos shows principales de WWE se retransmitían a través de NEOX y, de media, superaban los 200.000 espectadores. Con el paso del tiempo, el interés fue decayendo, los programas pasaron a emitirse en MEGA (su tercer canal temático por importancia según los datos de audiencia del Marco General de Medios y el quinto a nivel español) y, finalmente, se llegó al punto de no emitirse cada semana como estaba previsto.

El once titular

En España, el comúnmente denominado, de forma incorrecta, como Pressing Catch -mezclando la popularidad del término «Pressing» en la década de los 90 y el catch, el estilo a ras de lona predominante en Europa- es un fenómeno minoritario, a pesar de que sus precedentes de remonten a mediados del siglo XX.

Un total de 11 empresas se reparten por el territorio nacional, en cinco comunidades autónomas distintas. Su grado de profesionalidad, en la mayoría de casos, es amateur, pues en muchos casos son promociones de reciente creación fruto de este «auge» que está viviendo la lucha desde 2017. Entre ellas, sin embargo, destacan tres casos por su nivel de profesionalidad: White Wolf Wrestling (Madrid), RIOT Wrestling (Barcelona) y RCW (Barcelona, Madrid y Málaga).

Madrid: cuna de estrellas

No podemos hablar del auge de la lucha libre en España sin mencionar el caso de White Wolf Wrestling. Creada en el año 2009 —la empresa en activo más longeva—, la promotora con sede en Madrid se ha convertido en el principal estandarte del wrestling español. Tras un par de años complicados, el fenómeno del lobo blanco empezaría a crecer a partir de 2011 con la celebración de su primer evento insignia, Total Rumble.

Sin embargo, no sería hasta enero de 2017 que la burbuja estallaría y el mundo empezaría a poner sus ojos en España. En un episodio considerado por múltiples luchadores, entre ellos, Carlos Romo, excampeón absoluto de La Triple W, como el punto de inflexión en el wrestling español, la estrella estadounidense Ricochet se subió a un cuadrilátero de WhiteWolf Wrestling.

Carlos Romo: «Ricochet puso muchos ojos del mundo sobre nosotros»

Por ese entonces, Ricochet era uno de los luchadores más aclamados del mundo, conocido por sus técnicas de altos vuelos y sus desempeños en Japón y América. Delante suyo tenía a un joven imberbe de apenas 20 años, A-Kid. Ese combate marcaría para siempre el futuro de la lucha en España y la carrera profesional de un, por ese entonces, desmotivado «El Niño Anónimo», quien estaba planteándose dejar la lucha libre y seguir con la carrera de matemáticas. Ya no había marcha atrás.

A-Kid: «Hace tres años me planteé dejar la lucha libre. […] Luchar contra Ricochet fue el punto de no retorno»

Desde entonces, el ascenso de A-Kid al estrellato ha sido meteórico y su nombre ha ido vinculado a la mayoría de fitas que se han ido consiguiendo. Junto a su compañero de equipo Carlos Romo empezó a luchar de forma regular en el Reino Unido. Entre ellas, destacan, sobre todo, tres hechos históricos.

En el evento Total Rumble 8 (abril de 2018), «El Niño Anónimo» se vio las caras contra el inglés Zack Sabre Jr., reconocido como uno de los mejores luchadores técnicos del mundo. El madrileño consiguió una sufrida victoria, pero lo destacado fue que el periodista y crítico de lucha libre Dave Meltzer, la voz predominante del sector, valoró la pelea con cinco estrellas, la puntuación más alta posible. Fue el primer combate en territorio español que recibió esta calificación.

A finales de ese mismo año, La Triple W, en pleno apogeo mediático, decidió dar un salto de fe y celebrar su primer show de pago: La Hora de la Verdad. A pesar de los temores iniciales, el resultado fue inmejorable: se colgó el cartel de «no hay entradas». En el combate estelar de la velada, Kid unió fuerzas con Carlos Romo para retar, sin éxito, a la dupla australiana Aussie Open.

La cereza del pastel llegó en octubre de 2019. WWE, la empresa líder de entretenimiento deportivo a nivel mundial, anunció que A-Kid había firmado un contrato con la empresa y que se uniría a NXT UK, la marca de desarrollo establecida en el Reino Unido. De esta manera, el madrileño volvió a hacer historia y se convirtió en el primer luchador español en firmar un contrato con WWE (aunque no fue el primero en competir en la empresa, pues Hércules Cortés y Crusher Verdú lo hicieron en la década de los 50 y de los 70, respectivamente).

Barcelona: un nuevo inicio

En lo tocante a este ámbito, circunscribiéndonos a Barcelona, podría decirse que existen tres empresas dominantes en el sector.

Creada en 2011 y situada en Barcelona, la firma Revolution Championship Wrestling (RCW), capitaneada por Carlos Gascó, destaca por su alcance internacional. RCW puede permitirse la licencia de importar luchadores, algunos de ellos de notable renombre, para combatir en la ciudad condal. Además, fue la primera empresa española en hacer una apuesta decidida por el cobro de entrada. Traer estrellas de calidad es sinónimo de dinero.

«Lo que cuesta es que la gente crea en esto, que venga a verlo y piense que esto es una opción de ocio, que se van a gastar 15 euros para ver una película de acción en vivo, en directo y disfrutando», comenta Gascó. «El wrestling español está viviendo un momento álgido. Estamos con escuelas como RIOT o Triple W en Madrid y con lucha profesional […] que ya atrae a estrellas mundiales en RCW».

Lucha Libre Barcelona es otro de los clubs de renombre. Esta escuela, relativamente reciente —data de enero de 2019—, conducida por el luchador Jeffrey Pac imparte clases para quien quiera acercarse a este universo. En la línea de sus competidoras, organizó su primer show el pasado mes de septiembre, que contó con la presencia de superestrellas internacionales como Laura Di Matteo (Italia), Talia Martins (Portugal), Billy Haze (Reino Unido) o Mr. Gilberto (Bolivia). Además, coronó a su primer campeón: Ricky Barceló.

RIOT Wrestling es otra de las compañías que avanza imparable en este podio de los círculos más reputados de la lucha libre barcelonesa y, quizás, podría considerarse la asociación de lucha más popular de la ciudad. Creada el año 2015, reúne actualmente alrededor de 300 personas cada mes en la Sala Ball Centre del distrito de Sants. En la presente temporada, tiene previsto celebrar un total de 10 eventos de su marca principal —también disponen de RAGE Wrestling, un tipo de filial que elabora shows de producción propia para aquellos luchadores menos experimentados—.

Situada en uno de los barrios de mayor solera —El Clot—, RIOT es un claro ejemplo de hermandad y esta se hace extensiva a todos los planos: desde el entrañable colegueo que se da entre los luchadores hasta cómo todos colaboran para dar entidad al proyecto, al punto en que, al acceder a la academia dispuesta al efecto —donde se reúnen, entrenan, imparten seminarios e incluso se celebra algún espectáculo—, no sorprende únicamente la entrada en la que, ocasionalmente, sitúan estratégicamente un cono para que permanezca abierta —aspecto que va en consonancia con el aperturismo que muestran al incluir a un nuevo luchador entre sus filas o a cualquier interesado en ese ámbito que quiera participar—, sino que también asombra encontrar  a uno de esos luchadores notorios adecentando el espacio, cubo y fregona en mano, en una conspicua muestra de esa comunidad que han creado y a la que, de forma directa o indirecta, suelen hacer referencia.

Además de esa entrada presidida por el cono naranja —tonalidad corporativa, junto al negro, que estará muy presente en el recorrido por las instalaciones—, sorprende otra cuestión de orden estético además del aspecto cromático: la estancia en la que los luchadores de RIOT se reúnen y realizan otras actividades, mucho más terrenales, como recibir a alguien o gestionar el papeleo correspondiente. Este despacho, invadido por ese tono calabaza —casi flúor— antes referenciado, está trufado de trofeos rodeados por una interminable colección de carteles de shows ya realizados que visten las paredes del lugar que da cobijo a ese club de amantes de un ámbito que en España se conoce, según parece y a juicio de los entrevistados, menos de lo que debiera. Eso sí, destacan un repunte que todos coinciden en situar en un período aproximado de un par de años atrás.

Nuestra primera entrevista es con Jorge Morillas. El canadiense afirma, entre la timidez y la risa, que “no sirve para hablar”. Sin embargo, relata un sinfín de anécdotas que van desde cuestiones de calado como los espectáculos que organiza en favor del cáncer hasta alguna frivolidad hilarante como el día en que una gastroenteritis casi malogra su intervención en un combate.

Morillas aúna diversos estilos —resultantes de su propia biografía—: de la tradición de la lucha libre canadiense al estilo de lucha autóctono, fruto de la confluencia de corrientes de todo el mundo. «Hice ballet clásico y me gusta introducir pasos», confiesa.

Sorprende ese binomio compuesto por la fortaleza física de Morillas, que evoca a esa —prejuiciosa— apariencia de vida de luchador que uno podría imaginar, y lo que la realidad esconde: riguroso entrenamiento, gestiones varias y mucho empeño en que RIOT vuele, si cabe, más alto. Ese ‘efecto Clark Kent’ también se desprende de la entrevista con Jorge Carranza. Pausado y amable, cuenta cómo combina sus estudios de Química con su otra faceta de luchador y entrenador. También narra cómo acomoda el resto de sus quehaceres a la lucha con la intención de disponer del mayor tiempo posible para dedicarle a la misma.

La figura femenina en la lucha libre: ¿marginación o impulso?

La lucha libre es un deporte espectáculo que muchos catalogan como un deporte de ‘hombres’ porque es violento y agresivo; al igual que las demás actividades que conllevan fuerza como el boxeo o el karate. En el caso de las artes marciales, la mujer siempre se había visto como ‘la que llevaba los números’. En todos los combates se veía a una figura femenina con un físico atractivo llevando un cartel que decía ‘round 1’. En pocas palabras, se le otorgaban unos minutos de fama solo por ser un objeto que generaba belleza. Sin embargo, en los últimos años las mujeres han comenzado a callar el machismo y a reclamar las oportunidades que merecían.

A fin de cuentas, este deporte de lucha es digerido de distintas formas alrededor del mundo. Internacionalmente, a este ámbito femenino se le otorga más reconocimiento, porque se ha generado una mayor constancia y se han abierto más caminos. Específicamente en los Estados Unidos, Japón y Reino Unido, la lucha libre femenina se ha expandido más que en España. En estos tres territorios, se pueden encontrar empresas que se dedican únicamente a la mujer -aspecto impensable en el ámbito español, ya que a lo máximo que se puede luchar es en un combate intergénero.

WWE Evolution 2018. Imagen: WWE

Algunas referencias de la lucha libre en el ámbito femenino a nivel mundial son personajes muy conocidos en este deporte: Becky Lynch y Ronda Rousey definen y realzan la lucha libre femenina en Europa y América

La mujer ha ganado más peso al subirse al ring en los combates. La comparación de lo actual con lo antiguo es fascinante. El machismo se disminuye cada vez más en, como algunos dirían, un deporte de ‘golpes’. Tanto es así que WWE realizó un evento exclusivo para resaltar el género femenino en la lucha libre: Evolution WWE. Celebrado en Nueva York en 2018, logró que las mujeres hicieran levantar al público de sus asientos, llegando algunos aficionados a calificar el evento del «mejor del año».

Por otro lado, al contrario de América, en España, afirma A-Kid, “las mujeres wrestlers son aproximadamente un 5%”. Esto genera una dificultad adicional para alcanzar la paridad. Específicamente, en Barcelona, la Academia RIOT cuenta con tres principales: Dafne Cepeda, Hanah y Eddie Punk. La poca difusión y asistencia de mujeres ha provocado que no se llegue al mismo nivel que en los demás continentes.

Sin embargo, existen mujeres como Yawara —nombre de guerra de la criminológa Dafne Cepeda— que siguen este camino para romper con los estereotipos. Karateka en ejercicio —su otra pasión—, cuenta con alegría y optimismo sus periplos por este ámbito, aún eminentemente masculino.

El relato de Cepeda es vivo y esperanzador en lo tocante a la incursión femenina en este área. En su recuerdo no hay episodios de discriminación por su condición de fémina ni, por suerte, nada que se le parezca. Su historial vuelve a evocar a esa cofradía de luchadores que no sólo se tratan con suma cordialidad, sino que trascienden a las atribuciones meramente ritualistas del combate. Una relación de afecto que va más allá. Sus inicios, en consonancia con los de sus colegas, parten de un primer contacto televisivo, junto a su padre, en el que, como espectadora, queda fascinada por el desarrollo del show. Como su compañero —y adversario en el ring—Morillas, a partir de ese momento, emprenderá un camino que la atrapará en cuerpo y alma.

Las mujeres pueden llegar a sentir miedo por unirse a este deporte, ya sea por los ejercicios o por el posible encuentro con el machismo. Sin embargo, según Yawara, el problema del poco porcentaje de mujeres en la lucha libre en España es porque «tienen miedo de practicar los ejercicios y realizar las volteretas».

«Las mujeres van con una idea errónea sobre la lucha libre. Yo estuve en el mundo de la lucha. A veces las chicas me dicen: ‘¿cómo es que tu chico ha hecho eso?’. Pero lo que no saben es que yo también lo puedo hacer y, por lo tanto, tú o cualquiera puede. Solo se necesita practicar».

https://youtu.be/spRqWWxohik

La realidad es que en este deporte la figura femenina ha tenido que esforzarse el doble que los hombres para lograr un espacio en el ring. En muchas ocasiones, la mujer en un combate de intergénero puede ser vista como un símbolo de debilidad y, más aún, en ejercicios que puedes recibir un golpe de un adversario masculino. Esta es una de las razones por las que las mujeres niegan el practicar este deporte. El sentir ese miedo de ‘poder morir’ hace que se apunten menos y, a su vez, haya menos oportunidades para las que ya están en este mundo. “Las mujeres vendrían, al menos una vez, a las prácticas si la clase la diera una mujer”, afirma Yawara.

La figura de una mujer frente a otra mujer puede causar más confianza, pero en este mundo donde casi el 90% son hombres, se tendrá que luchar con ellos hasta alcanzar un número igualitario: “quizás sea difícil”, asegura A-Kid. 

Algunos culpan la minoría femenina por la poca difusión. ¿Pero tendrá que ver? Muchas mujeres que están en este ámbito afirman que quieren luchar con otras mujeres porque es más igualitario, así como Dafne. 

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